Un juez especializado en justicia para adolescentes sentenció a tres años de internamiento a Osmar «N», de 15 años, tras encontrarlo responsable del feminicidio de dos maestras ocurrido en marzo pasado dentro de la Preparatoria Antón Makárenko, en el municipio de Lázaro Cárdenas, Michoacán.
La resolución se emitió durante una audiencia celebrada este 17 de julio, como parte de un procedimiento abreviado autorizado por la Fiscalía General del Estado. Además de la medida de internamiento, el juez fijó una reparación del daño por 3 millones 280 mil 769 pesos, recurso que deberán recibir las familias de las víctimas.
De acuerdo con la autoridad judicial, el adolescente permanecerá en el Centro Integral para Adolescentes, donde cumplirá la sanción máxima prevista en la legislación para personas menores de edad que cometen este tipo de delitos.
«Se impuso la sanción máxima establecida por la ley para adolescentes», determinó el juez durante la audiencia.
El caso conmocionó a Michoacán
Los hechos ocurrieron la mañana del 24 de marzo de 2026, cuando el estudiante ingresó al plantel educativo con un rifle AR-15 calibre 5.56, el cual ocultó en una funda para guitarra. Una vez dentro de la escuela, disparó contra las docentes María del Rosario y Tatiana, quienes murieron en el lugar.
Tras el ataque, estudiantes y personal del plantel lograron desarmar al adolescente y lo retuvieron hasta la llegada de las autoridades, quienes posteriormente lo pusieron a disposición del Ministerio Público.
Durante la audiencia también estuvieron presentes los familiares de las víctimas, quienes aceptaron que el proceso concluyera mediante un procedimiento abreviado, lo que permitió agilizar la resolución del caso.
Investigación dejó interrogantes abiertas
Las investigaciones de la Fiscalía señalaron que Osmar «N» seguía comunidades virtuales vinculadas con ideologías misóginas conocidas como «incel», información que surgió tras el análisis de publicaciones realizadas por el adolescente antes del ataque.
Sin embargo, la autoridad ministerial no logró establecer el origen del arma de alto poder utilizada en el crimen, ni localizar el teléfono celular del menor, piezas que formaban parte de la investigación.
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