La presidenta Claudia Sheinbaum defendió este lunes su propuesta de cambiar el nombre del Paso de Cortés por “Paso de los Pueblos Indígenas”, luego de que el planteamiento, realizado en Puebla, generó críticas entre algunos sectores. La mandataria sostuvo que los nombres de calles, monumentos y sitios históricos reflejan a quién decide reconocer una sociedad.
La propuesta fue presentada un día antes en Santiago Xalitzintla, comunidad de San Nicolás de los Ranchos, durante la Jornada Nacional de Reforestación, que coincidió con el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. Desde esa zona del Izta-Popo, Sheinbaum planteó dejar de nombrar el territorio en referencia a Hernán Cortés y reconocer, en cambio, a los pueblos que habitaron y protegieron ese paso mucho antes de la conquista.
Durante su conferencia matutina, la presidenta respondió a quienes se inconformaron con la propuesta y señaló que el debate no es menor, pues está relacionado con la memoria histórica del país. En ese sentido, afirmó que quienes se molestan por el cambio de nombre “veneran a Cortés”, al considerar que el conquistador continúa siendo una referencia histórica y simbólica para ellos.
Sheinbaum también recordó la llamada Real Provisión de 1548, expedida por Carlos I de España, en la que, según explicó, se documenta que Cortés ordenó en Cholula el asesinato de 400 hombres y mandó marcar con hierro a 3 mil mujeres y niños. Frente a ese antecedente, cuestionó si México debe seguir reconociendo en nombres de espacios públicos a personajes asociados con la violencia colonial.
De Puebla al debate nacional por la memoria indígena
El planteamiento hecho en Puebla convirtió una actividad ambiental en un acto de reivindicación histórica. En Xalitzintla, acompañada por el gobernador Alejandro Armenta, Sheinbaum señaló que el llamado Paso de Cortés debe ser reconocido como un territorio habitado y resguardado por los pueblos originarios, por lo que propuso nombrarlo “Paso de los Pueblos Indígenas”.
La mandataria vinculó este cambio simbólico con el momento histórico que vive el país, al señalar que México atraviesa una etapa de reconocimiento de los pueblos indígenas. La propuesta no solo plantea modificar una referencia geográfica, sino también poner en el centro de la memoria pública a las comunidades que han habitado y protegido el territorio, los bosques y la vida en la región.
Durante el acto realizado en Puebla, Armenta destacó que el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl no son únicamente montañas, sino guardianes de la memoria histórica, fuentes de vida para millones de personas y símbolos de la grandeza nacional. El gobernador también relacionó la reforestación con el humanismo mexicano, al sostener que cuidar la tierra, el agua y los bosques forma parte de una visión de justicia y bienestar.
Además del cambio de nombre, Sheinbaum firmó el decreto para establecer el segundo domingo de agosto como Día de la Jornada Nacional de Reforestación, con el propósito de realizar cada año actividades de restauración ambiental en todo el país. Así, la defensa del “Paso de los Pueblos Indígenas” quedó vinculada a dos agendas centrales: la reivindicación de los pueblos originarios y el cuidado del territorio que históricamente han protegido.
Ilustración: Iván Rojas












