Las casonas del Centro Histórico de Puebla enfrentan un alto riesgo de colapso o afectaciones ante un sismo, debido a los materiales con los que fueron construidas y a los “daños invisibles” que permanecen sin atención tras distintos fenómenos naturales, advirtió un especialista de la UPAEP.
En el marco del Segundo Simulacro Nacional 2026, que se realizará el próximo 19 de septiembre, Eduardo Ismael Hernández, profesor e investigador de la Facultad de Ingeniería Civil de la UPAEP, señaló que el primer cuadro de la ciudad es una de las zonas con mayor vulnerabilidad ante fenómenos naturales, particularmente los sismos.
Explicó que en esta zona existen edificaciones cuyo sistema constructivo las vuelve vulnerables, además de estructuras antiguas que no cuentan con la protección necesaria para garantizar la seguridad de quienes las habitan o transitan a su alrededor.
A esta condición se suman las afectaciones provocadas por el sismo de 2017, cuando varias construcciones del Centro Histórico registraron caídas de elementos, así como daños en fachadas e infraestructura que, en algunos casos, no pueden identificarse a simple vista.
El investigador advirtió que la combinación entre el deterioro acumulado y las características de construcción incrementa la vulnerabilidad de estos inmuebles, lo que representa un riesgo para sus ocupantes.
Aseveró que la situación resulta más preocupante debido a que muchas de estas casonas son utilizadas como viviendas, comercios y escuelas, por lo que un eventual movimiento telúrico podría afectar a un número importante de personas.
“Si se combina este nivel de vulnerabilidad debido a su procedimiento constructivo con la amenaza que afecta a Puebla, con magnitud de formato intermedio, se pueden tener escenarios de riesgos importantes”, expresó.
Hernández recordó que el problema no comenzó con el sismo de 2017, pues varias edificaciones también resultaron afectadas durante el movimiento telúrico de 1999, cuyo epicentro se ubicó en Tehuacán, entre ellas inmuebles emblemáticos como El Carolino y el Palacio Municipal.
Ante este panorama, consideró necesario que las autoridades actualicen los estudios sobre amenaza sísmica en el primer cuadro de la ciudad, a fin de identificar posibles afectaciones y fortalecer las medidas de prevención.
Centro-sur de Puebla, otra zona bajo riesgo
El investigador señaló que el riesgo sísmico también alcanza a municipios de la región centro-sur del estado, debido a su ubicación y a los antecedentes de movimientos telúricos que han provocado afectaciones en distintas demarcaciones.
Entre los municipios que mencionó se encuentran Tehuacán, Izúcar de Matamoros y San José Chiapa, aunque advirtió que la problemática también puede extenderse hacia la Sierra Norte y municipios cercanos a estados como Hidalgo y Tlaxcala.
Por ello, Ismael Hernández consideró urgente reforzar la coordinación entre los tres órdenes de gobierno para instalar más estaciones de monitoreo sísmico y actualizar los atlas de riesgo, con el objetivo de mejorar la prevención y respuesta ante posibles desastres.
Fotografía: Agencia Enfoque











