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Los nuevos cristeros

Una derecha que invoca la democracia cristiana y el conservadurismo moderado mientras carga sobre sus espaldas los muertos de la guerra calderonista

La derecha latinoamericana se reunió en México. Lo hizo bajo el manto del Foro América Libre, un espacio creado en 2023 con el respaldo de la Fundación alemana Konrad Adenauer —cercana a los democristianos— y que en esta ocasión fue organizado y promovido por el Partido Acción Nacional (PAN). Participan organizaciones conservadoras de 25 países del continente. En su primer encuentro en México, celebrado el 8 de noviembre de 2024, se planteó como un contrapeso al Foro de São Paulo y al Grupo de Puebla, dos de los espacios de izquierda más relevantes de la región.

Entre los expositores más destacados está Felipe Calderón, el expresidente mexicano que llegó al poder después de un fraude, que, con su llamada “guerra contra el narco”, convirtió al país en un gran cementerio, puso al frente de la policía a un narcotraficante y que, lejos de su oferta de ser el “presidente del empleo”, echó a la calle a más de 44 mil trabajadores de la estatal Compañía de Luz y Fuerza del Centro y concesionó la mitad del territorio a las empresas mineras. Calderón supo bien cómo usar su intervención en el Foro para redefinir a qué derecha pertenece: la ultraconservadora que reivindica, entre otras cosas, a los cristeros.

Otro de los participantes más icónicos es Luis Almagro, el exsecretario general de la Organización de Estados Americanos que impulsó el golpe de Estado contra Evo Morales en Bolivia y apoyó abiertamente el nombramiento de Juan Guaidó como “presidente interino” de Venezuela.

Que el encuentro sea en México no es casualidad. La derecha conservadora del siglo XX intenta disputar el último y más sólido bastión del progresismo latinoamericano. Pero este encuentro, más que una posición internacional, es el resabio de un conservadurismo obsoleto frente a un partido que ha logrado en un tiempo récord tener hegemonía, una presidenta que tiene más del 60 % de aprobación y una sociedad que piensa que los grandes medios de comunicación manipulan la información.

Pero México es un país donde la memoria política de izquierda sigue viva y aún se manifiesta en las calles. Por eso fueron los electricistas del Sindicato Mexicano de Electricistas hasta el Hotel Marquis de Polanco para recordarle a Calderón que ellos no olvidan que hace casi 17 años decretó la extinción de Luz y Fuerza. Por eso también algunos fueron a Los Pinos a descabezar la estatua abandonada del expresidente repudiado.

México aún se encuentra en un momento donde el pueblo no ve en la derecha que invoca la democracia cristiana una alternativa real. Por más que la derecha tradicional intente reagruparse en busca de un pasado perdido, es evidente que vive desconectada de un país que, para bien y para mal, cambió su sentido común con la presidencia de Andrés Manuel López Obrador y sus mensajes diarios en las mañaneras.

Este mismo miércoles, el expresidente mexicano solo tuvo que anunciar una nueva aparición pública en sus redes sociales para provocar más atención entre los mexicanos que todos los discursos juntos del Foro América Libre. Y se dio el lujo, López Obrador, de repasar otra vez, ante el país entero, una clase de historia política de la izquierda mexicana y de las trapacerías de los gobiernos neoliberales, ahora con el agregado de los ánimos fascistas de algunos comunicadores a los que se les debe haber atragantado la cena cuando los degradó a meros “achichintles de los machuchones”.

Fotografía: Diario Red

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