El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, acudió este domingo a votar en São Bernardo do Campo, en el estado de São Paulo, durante la primera vuelta de unas elecciones marcadas por una fuerte polarización y una contienda cerrada con el senador Flávio Bolsonaro.
Tras emitir su voto, Lula afirmó que los brasileños deben decidir el rumbo del país y planteó la elección en términos de “el fortalecimiento del régimen democrático y la barbarie”. El mandatario también expresó confianza en sus posibilidades de avanzar en el proceso electoral.
“Hoy es un día glorioso para el país (…) estoy seguro de que podemos ganar las elecciones”, declaró ante los periodistas reunidos en el centro de votación.
El presidente, de 80 años, llamó además a los electores a considerar las consecuencias de su decisión para las próximas generaciones. “La gente tiene que votar pensando en Brasil, en sus hijos, en sus nietos”, señaló.
Lula y Bolsonaro disputan una elección cerrada
La jornada electoral ocurre con más de 158 millones de brasileños convocados a las urnas para elegir, además del presidente y vicepresidente, a gobernadores, senadores, diputados federales y representantes estatales y distritales.
Lula restó importancia a las encuestas que mostraron una reducción de la diferencia frente a Flávio Bolsonaro y sostuvo que el resultado definitivo dependerá de los votos emitidos este domingo.
Los últimos sondeos citados por agencias internacionales mostraron una contienda estrecha. Una encuesta de Quaest colocó a Lula con 46 por ciento de los votos válidos frente a 45 por ciento de Bolsonaro, mientras que AtlasIntel registró una diferencia de 47 a 44.1 por ciento.
Por su parte, Flávio Bolsonaro también acudió a votar en Río de Janeiro y aseguró que sus mediciones internas anticipaban su avance a la segunda vuelta.
Si ninguno de los candidatos obtiene más de la mitad de los votos válidos, los dos aspirantes con mayor respaldo pasarán a una segunda vuelta, prevista para el 25 de octubre.
La elección también se desarrolla en medio de debates sobre la economía, el costo de vida, la seguridad y la situación fiscal de Brasil. A ello se suma el impacto político de la condena de Jair Bolsonaro y el papel que Estados Unidos ha desempeñado en el contexto de la campaña.
Con las urnas abiertas, Brasil define este domingo a los candidatos que continuarán la disputa por la Presidencia y también renueva una parte importante de sus autoridades legislativas y estatales.
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