Habitantes y ejidatarios de Santo Tomás Chautla, junta auxiliar del municipio de Puebla, solicitaron la intervención del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ante el presunto saqueo de piezas arqueológicas en el ejido Tecuicuitl, donde se ubica un conjunto de vestigios prehispánicos que permanece sin resguardo oficial. La comunidad alertó que al menos dos piezas habrían desaparecido, por lo que pidió una revisión especializada para evitar la pérdida de patrimonio histórico.
El sitio se localiza en una colina cercana a la carretera a Tecali de Herrera, en los límites con Cuautinchan, sobre una zona donde pobladores han identificado alrededor de una decena de piedras talladas. Las piezas contienen grabados de figuras humanas, guerreros, serpientes, conejos y símbolos vinculados con el sol y el fuego, además de materiales de obsidiana que podrían corresponder a herramientas o armas utilizadas por antiguos habitantes de la región.
De acuerdo con los ejidatarios, la zona no cuenta con vigilancia institucional ni delimitación arqueológica, situación que ha facilitado el ingreso de personas ajenas al terreno. También denunciaron la presencia de huellas de maquinaria pesada, lo que incrementó la preocupación sobre posibles daños al sitio o intentos de traslado de las piezas sin estudios previos.
Los pobladores señalaron que algunos grabados podrían estar relacionados con culturas asentadas históricamente en la región de Totimehuacan y Cuautinchan; sin embargo, insistieron en que corresponde al INAH realizar los estudios necesarios para determinar su origen, antigüedad y valor patrimonial. La exigencia central es que especialistas acudan al punto antes de que continúe el deterioro o desaparezcan más vestigios.
Ante la falta de respuesta inmediata, habitantes comenzaron a organizar rondines comunitarios para impedir nuevos ingresos al área y evitar el paso de maquinaria no autorizada. La vigilancia vecinal busca proteger el patrimonio mientras se define una ruta institucional de conservación, ya que la comunidad considera que el sitio podría tener relevancia histórica mayor a la actualmente reconocida.
Además de solicitar resguardo, los ejidatarios plantean impulsar un proyecto de turismo cultural comunitario que permita conservar las piezas en su lugar de origen y generar beneficios económicos para Santo Tomás Chautla. La propuesta busca que la protección arqueológica no se limite al retiro de vestigios, sino que abra una alternativa de desarrollo local basada en memoria histórica, cuidado territorial y participación comunitaria.
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