Columnas

Defender el fútbol

Lo que ha revelado The Times acerca de que la FIFA quiere crear una empresa valorada en 20.000 millones de dólares que gestionaría la Copa del Mundo junto con inversores privados, no es solo un escándalo de corrupción deportiva. Gianni Infantino busca vender participaciones de la Copa del Mundo al entorno de Donald Trump. 

No se trata únicamente de generar más ganancias para la FIFA. Se trata de poner el torneo más importante del planeta bajo el control del capital financiero, convertir la pasión de millones en un activo bursátil y utilizar ese poder económico para fortalecer intereses políticos dentro del propio sistema de la FIFA.

Cuando el dinero manda, el deporte deja de ser un derecho y se convierte en un privilegio”.

La Copa del Mundo es patrimonio deportivo de la humanidad, construido durante décadas por generaciones de futbolistas y por millones de aficionados en todo el mundo. 

Cuando el dinero manda, el deporte deja de ser un derecho y se convierte en un privilegio. Lo vimos en este Mundial con boletos cada vez más caros, calendarios pensados para las televisoras y patrocinadores, sedes elegidas por intereses económicos y no por el desarrollo del fútbol. Ahora quieren dar un paso más: privatizar el propio Mundial.

“Lo preocupante es que la FIFA parezca dispuesta a entregar el mayor patrimonio del fútbol mundial a esos mismos intereses”.

No sorprende que detrás aparezcan intereses cercanos a Donald Trump, quien como presidente de Estados Unidos ha triplicado su fortuna. Lo preocupante es que la FIFA parezca dispuesta a entregar el mayor patrimonio del fútbol mundial a esos mismos intereses.

El fútbol pertenece a los pueblos, no a los fondos de inversión y defender el fútbol también es defender lo público. Porque cuando el mercado compra la pasión de los pueblos, no solo privatiza un torneo, privatiza los sueños de millones.

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