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El agua como talón de Aquiles del marketing político de MC

Movimiento Ciudadano ha hecho de la comunicación una de las características más reconocibles de su manera de hacer política. Su apuesta por las redes sociales, la construcción de marcas gubernamentales y una estética fácilmente identificable le ha permitido diferenciarse de la disputa tradicional entre Morena, PRI y PAN. No se trata únicamente de percepción: distintas cuentas vinculadas al partido, sus figuras y gobiernos han registrado inversiones millonarias en publicidad dentro de las plataformas de Meta. Sin embargo, en sus dos principales vitrinas gubernamentales, Jalisco y Nuevo León, MC se ha encontrado con un adversario particularmente difícil de administrar desde la comunicación: el agua. Guadalajara atraviesa actualmente una crisis que ya dejó de ser un asunto local; cientos de colonias han reportado durante meses agua turbia, malos olores y problemas en el suministro, mientras la inconformidad terminó llevando a miles de personas a manifestarse en las calles.

La explicación está en una característica básica de este tipo de crisis: hay problemas cuya interpretación puede disputarse; el agua, en cambio, se experimenta directamente. Un gobierno puede presentar cifras, contrastar versiones o intentar colocar una lectura favorable sobre seguridad, inversión, movilidad e infraestructura. Con el agua resulta mucho más complicado. Cuando alguien abre la llave y recibe un líquido oscuro, percibe un olor desagradable o simplemente no tiene suministro, la experiencia cotidiana se convierte en un mensaje más poderoso que cualquier campaña publicitaria. En Guadalajara, además, el problema acumulado ya alcanzó al gobierno anterior. Claudia Sheinbaum recordó públicamente que durante la administración de Enrique Alfaro quedó pendiente un acueducto que el entonces gobernador había planteado realizar y finalmente no hizo; ahora Federación y Jalisco trabajan sobre esa infraestructura y la modernización del sistema. La crisis no comenzó con Pablo Lemus, pero es su administración la que debe responder cuando la inconformidad termina por desbordar la narrativa oficial.

Tampoco es la primera ocasión en que el agua coloca bajo presión nacional a un gobierno de Movimiento Ciudadano. En 2022, Nuevo León enfrentó una severa crisis hídrica provocada por factores como la sequía, el crecimiento de la demanda y la disminución del abastecimiento, que obligó a coordinar acciones extraordinarias entre los gobiernos estatal y federal, productores e industriales. El problema ocupó durante meses la conversación pública y llevó al gobierno de Samuel García a colocar el abastecimiento entre sus principales prioridades; posteriormente se desarrollaron obras como el Acueducto El Cuchillo II y otras medidas de infraestructura. Cuatro años después, el agua vuelve a colocar en la conversación nacional a otra entidad gobernada por MC. Son contextos y causas diferentes, pero existe una coincidencia políticamente incómoda: las dos grandes vitrinas gubernamentales del partido han enfrentado crisis hídricas capaces de romper la frontera local y convertirse en asuntos nacionales.

Ahí aparece una contradicción particularmente interesante desde el marketing gubernamental. Movimiento Ciudadano ha construido buena parte de su identidad alrededor de la modernidad, la innovación y la diferenciación frente a los bloques políticos tradicionales. Jalisco y Nuevo León no funcionan únicamente como estados gobernados por el partido, sino también como escaparates de esa propuesta. Precisamente por ello, los problemas en servicios esenciales adquieren una dimensión especial. Se puede tener una estrategia digital sofisticada, contenidos atractivos, abundante presencia publicitaria y una identidad política perfectamente reconocible; pero ninguna estrategia de comunicación puede sustituir una solución de gobierno. La mercadotecnia sirve para explicar qué ocurrió, ordenar información, contener rumores, reconocer responsabilidades y comunicar acciones. Lo que no puede hacer es conseguir que una persona ignore aquello que experimenta diariamente en su propia casa.

Quizá por eso el agua se ha convertido en uno de los principales talones de Aquiles de la comunicación política de MC. No porque las crisis hídricas puedan atribuirse exclusivamente a un partido: detrás existen décadas de infraestructura, crecimiento urbano, condiciones ambientales y decisiones tomadas por administraciones de diferentes signos. El problema para cualquier estrategia de posicionamiento aparece cuando desaparece la distancia entre la narrativa y la experiencia. Frente a otros asuntos, el ciudadano necesita información para construir una opinión; frente a una crisis de agua, muchas veces basta con abrir una llave. Ese es el verdadero límite de cualquier maquinaria de marketing político: se puede disputar la interpretación de la realidad, pero difícilmente se puede maquillar una realidad que entra todos los días a la casa de quien gobiernas.

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