Columnas

Guatemala: la salida de los médicos cubanos

El martes 10 de febrero el gobierno de Bernardo Arévalo informó oficialmente lo que ya se había estado difundiendo en las redes sociales: se ha dado por finalizado el convenio de 1998 que permitía la presencia de médicos y personal de salud en el país. Fue con motivo del desastre ocasionado por el huracán Mich, que el entonces presidente, el político de derecha Álvaro Arzú, dio luz verde para que se iniciara el programa de cooperación cubana con Guatemala. Hoy, el gobierno progresista de Bernardo Arévalo inicia la cancelación gradual de la presencia de los 442 médicos y trabajadores de la salud que actualmente están en Guatemala. Según nos informa el periódico La Jornada (significativamente en la sección “Trump asfixia a cubanos”), hasta 2025 había 24,000 médicos, médicas y personal de enfermería cubanos asentados en 56 países. Es necesario mencionar que los diversos gobiernos estadounidenses han atacado esa cooperación internacional y esos ataques se han vuelto más furibundos en la actual administración encabezada por Donald J. Trump.

El gobierno guatemalteco ha dado en un comunicado oficial un motivo que se antoja vago e inverosímil. Dice que después de “un análisis técnico” ha tomado la decisión referida para “fortalecer el sistema de salud público y garantizar la continuidad de los servicios con personal nacional”. Se trataría de construir capacidad interna y reducir la dependencia de colaboradores externos. Hay que decir que como sucede en otros países, médicos, médicas y personal de enfermería son enviados generalmente a lugares apartados y de gran miseria, sitios en los cuales los profesionales de la medicina locales prefieren no ir. Por otra parte, sabido es que la situación de la salud pública de Guatemala figura entre las más precarias de América Latina. El comunicado oficial es vago porque es difícil imaginar las razones técnicas que ha tenido el gobierno para cancelar el programa un año antes de su expiración (2027).  Es inverosímil porque los datos de salud en Guatemala son muy malos.

La mortalidad infantil (niños de menos de 1 año) pese a avances, sigue siendo muy alta comparada con otros países de la región: 180 muertes por cada 100,000 nacidos vivos cuando el promedio regional está en 120-130.  Mas baja que en Haití (400), República Dominicana (280), Venezuela (220) y Bolivia (200). Más alta que en Paraguay (150), Perú (140), Brasil 130), Honduras (130), México (120), Colombia y Ecuador (110), Argentina (90), (Cuba (70), Chile y Uruguay (60). La mortalidad materna es también elevada (180). Y qué decir de la desnutrición infantil: el 50% de los niños menores de 5 años está desnutrido, por lo que la mitad de los niños presentan retraso en el crecimiento. Esta cifra sube al 60 y 70% en la población indígena. Las tasas de vacunación en Guatemala son bajas, por ejemplo, la cobertura de sarampión llega al 83% cuando lo recomendable es el 95%. La miseria hace que las enfermedades gastrointestinales e infecciones respiratorias ocasione de manera frecuente la muerte en especial en niños. Hay un porcentaje elevado de diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

El sistema de salud pública está muy deficientemente financiado, concentrado en las zonas urbanas lo cual deja en gran vulnerabilidad a la población rural e indígena. Los hospitales y clínicas tienen falta de equipos, medicamentos y muy importante: de personal médico y de enfermería. Solamente el 18% de la población está afiliada al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), el resto de la población tiene que acudir a las dependencias del Ministerio de Salud Pública. La medida adoptada por el gobierno de Bernardo Arévalo se da en el contexto de que en Guatemala solamente existe 128 médicos por cada 100,000 habitantes, muy por debajo del promedio mundial (170) y el de América Latina y el Caribe (200-257). En Argentina hay 390 médicos por cada 100,000 habitantes, Chile (317), Colombia (245), Brasil (205), México (240). Y en la Cuba con 67 años de bloqueo imperialista existen 800 médicos por cada 100,000 habitantes.

Sustentado en los datos anteriores, cualquiera puede concluir que el retiro de la misión cubana de trabajadores de la salud no se debe a que Guatemala tiene un panorama luminoso en lo que se refiere a resolver gradualmente sus carencias en salubridad. Más bien, lo que puede pensarse es que el gobierno de Bernardo Arévalo ha tomado esa decisión debido a la necesidad que tiene del apoyo de Washington para poder sobrevivir. El retiro de la misión cubana tiene antecedentes que son controversiales: la calificación al gobierno venezolano como dictadura cuando es cauto frente a la dictadura vecina en El Salvador; el recibimiento con bombos y platillos al neofascista Edmundo González Urrutia; la celebración oficiosa  por el otorgamiento del premio Nobel a la también neofascista María Corina Machado; silencio frente al genocidio palestino por parte de Israel;  abstención en septiembre de 2025 en la Asamblea General de la ONU que votó por 142 votos a favor  la solución de dos estados para Israel y Palestina. El gobierno de Arévalo necesita desesperadamente de la administración Trump para poder resistir el embate del Pacto de Corruptos, la coalición criminal y ultraderechista que lo adversa.

También podemos advertir que la decisión del retiro de la misión médica cubana de Guatemala forma parte de un sostenido embate estadounidense contra Cuba. El pretexto que se arguye es que los médicos y médicas y personal de enfermería cubanos son trabajadores esclavizados y que cuestan mucho dinero. Así podemos observar que las misiones han sido retiradas de países en los cuales la derecha gobierna o ha llegado a gobernar: Brasil (Bolsonaro en 2018); Ecuador (Lenín Moreno en 2019); Bolivia (después del golpe de estado de 2019); El Salvador (Bukele en 2019); Bahamas (2025); Guyana (2026); Paraguay (2026). Y como Guyana y Paraguay, a partir de este año Guatemala. Es evidente que el retiro de las misiones médicas cubanas es parte de la agenda reaccionaria e imperialista en la región. Hoy el gobierno de Guatemala se ha sumado a dicha agenda.

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