Columnas

Irán, el costoso error del cálculo imperialista

Semana y media después del bombardeo inicial de Estados Unidos e Israel contra Irán, la lectura y escucha de analistas serios nos indica que lo que ha sucedido no es precisamente favorable para la coalición imperialista. Esto es lo que puedo concluir tras escuchar o leer a analistas como Jeffrey Sachs, Glenn Diesen, Alfredo Jaliffe Rahme, Xueqin Jiang, Rein Müllerson, Sergio Rodríguez Gelfenstein  y Pepe Escobar; exmilitares que han sido asesores del gobierno estadounidense como los coroneles Lawrence Wilkerson, Douglas Macgregor, Stanislav Kaprivnik y Daniel Davis; ex analistas de la CIA como Scott Ritter y Larry Johnson; diplomáticos como Chas Freeman y Alastair Crooke; corredores financieros como Peter Schiff y Alex Krainer.  La mayor parte de ellos son miembros conspicuos del establishment estadounidense y occidental, por lo tanto, libres de toda sospecha de ser partidarios de la República Islámica de Irán.

A ellos puedo agregar al académico y ex militar iraní  y profesor de la Universidad de Teherán Seyed Mohammad Marandi así como la dirigente comunista británica Joti Brar. Escuchar a estos avezados analistas lo he complementado con la lectura atenta de periódicos y revistas. En suma, he hecho todo lo que puede hacer un observador preocupado por la coyuntura mundial. Con toda esta información he podido llegar a estas conclusiones iniciales:

1. La intervención militar estadounidense e israelí es un proyecto imperialista conjunto. No me parece plausible pensar que es Benjamin Netanyahu el que haya forzado a Donald J. Trump a meterse en la aventura incierta en la que ambos están ahora inmiscuidos. Las motivaciones imperialistas de Estados Unidos son obvias: al menos derrocar a la República Islámica de Irán y poner en su lugar a un gobierno cipayo que les entregue el petróleo y el gas además del control del estrecho de Ormuz; consolidar el control del Golfo Pérsico y el de Omán, así como asfixiar energéticamente a China, cerrarle a ésta última y a Rusia el tránsito por la región de la Franja y Ruta de la Seda así como de la Ruta Norte Sur (Rusia-Golfo Pérsico). El objetivo imperialista de Israel es la creación del “Gran Israel” que afincaría su dominación sobre Gaza y Cisjordania, Líbano, partes de Egipto, Jordania, Irak, Siria, los países del Golfo Persico, Yemen y Oman y aun partes de Turquía. Sería su Lebensraum (espacio vital). Me parece poco plausible que el imperialismo regional israelí (subimperialismo) creado principalmente por Washington, le esté dictando a este último lo que debe de hacer.

2. El ataque de la coalición imperialista estaba decidido desde el 29 de diciembre de 2025. Si esto fuera cierto, las rondas de negociaciones observada entre estados Unidos e Irán, fueron un engaño por parte de los Estados Unidos, cuyo fin era tomar el tiempo necesario para realizar la agresión militar a Irán. Ni en junio de 2025 ni en febrero de 2026, la Casa Blanca estaba realmente interesada en lograr un acuerdo pacífico porque el eventual armamento nuclear era el pretexto para lo que realmente quieren: tomar control de Irán.

3. Estados Unidos e Israel se metieron a una guerra asimétrica pero no unilateral. El poderío bélico de Estados Unidos es asombrosamente letal como le corresponde a un presupuesto que en 2025 ascendió a 964 billones de dólares y que para el año entrante se está pensando en aumentar en un 50%. La letalidad imperialista quedó atemorizantemente mostrada en el fulminante ataque de 89 minutos a Venezuela el 3 de enero. Si el sentido común esperaba una guerra asimétrica con Venezuela, lo que se vio ese día superó todas las previsiones. La respuesta de Irán no es menor: por primera vez en la historia un país agredido ha bombardeado a 25 bases militares ubicadas en ocho países de la región y ha alcanzado objetivos significativos en Israel. El bombardeo de las instalaciones petroleras de Teherán ha sido respondido eficazmente con el bombardeo de las de Haifa. Es guerra asimétrica pero no unilateral.

4. Las perspectivas de una derrota imperialista no son descabelladas. Por lo visto, ese enorme poderío, incrementado con el de Israel, tiene límites frente a una potencia media como es Irán. Durante casi medio siglo, o al menos desde la guerra contra Irak en 2003, Irán se ha estado preparando para una confrontación con el imperialismo estadounidense. Hoy Estados Unidos e Israel se enfrentan a la seria posibilidad de quedarse sin misiles y drones en un lapso de tres o cuatro semanas. Se necesitan al menos dos misiles interceptores Patriot o THAAD para eliminar un dron o misil iraní. El costo de un Patriot está en 5 millones de dólares mientras el THAAD está entre 12 y 15 millones. Los misiles iraníes Shahed están en 20,000 dólares, mientras los Kheibar están en 2 millones de dólares y el hipersónico Fattah estaría en 3 millones. Mientras eso sucede, Irán probablemente cuente con un enorme arsenal acumulado del cual ha usado solamente los misiles y drones más antiguos y baratos (los Shahed por ejemplo) para acabar con el parque imperialista. Se espera que en una fase posterior Irán use los misiles hipersónicos que resultarán imparables para Estados Unidos e Israel. Al parecer Irán esperará con paciencia el severo castigo imperialista para una vez debilitada la coalición imperialista pasar a la contraofensiva. El diplomático Chas Freeman ha recordado la estrategia “rope-a-dope” de Muhammad Alí que le dio muy buenos resultados.

5. Estados Unidos e Israel intentarán propiciar una guerra civil en Irán: Irán ha sido severamente golpeada en las poco menos dos semanas de hostilidades. Las muertes (la mayor parte civiles) ascienden a casi 2,000 y las ciudades principales del país han sido severamente golpeadas. Sus plantas desalinizadoras han empezado a ser atacadas e Irán tiene la posibilidad de hacer lo mismo en las de los países del Golfo Persico. Las informaciones occidentales aseguran que la marina y aviación iraní se encuentran virtualmente destruidas y Marco Rubio asevera que la coalición imperialista ya tiene el control aéreo del país. Pero hay una coincidencia en los análisis en que la guerra aérea es insuficiente para poder derrocar a la República Islámica y que debe por ello iniciarse una invasión terrestre. Tendrían que invadir a Irán entre uno y tres millones de efectivos para darle viabilidad a una derrota iraní. La gran pregunta es ¿puede Estados Unidos hacerlo? En efecto puede concertar una invasión conjunta de las potencias occidentales como la que se observó en la Rusia Soviética después de la revolución de 1917 cuando 14 países (entre ellos Japón, Reino Unido, Estados Unidos, Francia y Grecia) la invadieron. O puede ocupar la isla de Kharg por donde sale el 90% del petróleo iraní. Pero por ahora el escenario más seguro es que habiendo fracasado la opción tipo Venezuela (una derrota fulminante) se ensaye la opción tipo Siria (alentar la guerra civil interna contra el gobierno de parte de diversas facciones étnicas y políticas).  La fuerza alentada por la CIA, el Mossad y el MI6 serían los kurdos iraquíes e iraníes situados en el noroeste y noreste de Irán e Irak respectivamente. Sería una buena opción para disminuir el talón de Aquiles imperialista: los ataúdes cubiertos de banderas estadounidenses. Hasta el momento los kurdos iraquíes son cautelosos, no así los iraníes. El gobierno iraní ha dicho que está preparado para aplastar a los kurdos iraníes que desaten una guerra interna.

6. La guerra contra Irán está desatando un crisis económica y financiera mundial que será una debilidad para occidente: Como era previsible, la guerra contra Irán se observa en una región en la cual se produce y transita el 20% del petróleo del mundo. Hoy las petromonarquías del Golfo Pérsico se encuentran paralizadas y los bombardeos a las instalaciones petroleras de Teherán y la respuesta iraní a la de Haifa en Israel terminarán de disparar el precio del petróleo. En el momento de escribir estas líneas el Brent y el West Texas Intermediate (WTI) estaban en 116 dólares por barril, lo cual está aumentando el precio de la gasolina en Estados Unidos y otros países ocasionando una subida de la inflación.  La inflación afectará a la energía, el transporte, la logística, los fertilizantes y también las cadenas de suministro global. Las bolsas de valores en Japón y Corea del Sur ya empezaron a caer. Y las tasas de interés ya empezaron a subir.

7. La guerra contra Irán fue un severo error de cálculo que pone a Trump y a los Estados Unidos en el riesgo de una crisis de grandes proporciones:  Washington y Tel Aviv probablemente calcularon una guerra corta. Pensaron que el asesinato del Ayatola Ali Jamenei derrumbaría a la República Islámica de Irán. En lugar de ello la inmensa mayoría del pueblo iraní, no solamente la mayoritaria etnia persa o los chiítas duodecimanos, ha cerrado filas en torno a la teocracia que dirige al país. Cientos de miles de personas han salido a las calles cuando Irán está siendo bombardeada por la coalición imperialista. La conflagración se alargará mientras Irán conserve la capacidad de fuego que está mostrando ahora y eso puede acercarse peligrosamente a las elecciones intermedias de noviembre en Estados Unidos. La guerra contra Irán era impopular (solamente entre un 30 y 40% de la población estadounidense la apoyaba) y será rechazada aun más cuando se alargue. El gobierno de Trump, desgastado por el escándalo Epstein, la violencia de la policía de ICE, las redadas infames contra los migrantes, una guerra sin victoria y con nefastas consecuencias económicas, encaminan a los republicanos a una derrota sustancial en noviembre. Esto sucedería si hay en elecciones en ese mes. Un avezado analista como el coronel Lawrence Wilkerson, veterano de la guerra estadounidense de Irak contra Irán (1980-1988), jefe de gabinete en el Departamento de Estado dirigido por Colin Powell, ha advertido de la labor ideológica que el secretario de Guerra Pete Hegseth está haciendo en las fuerzas armadas estadounidenses para incluso dar un golpe de estado. Al parecer la guerra civil no solamente es un escenario en Irán. También lo es en Estados Unidos.

8. La tentación nuclear del sionismo. La guerra contra Irán esta mostrando que el gigante del mundo también tiene vulnerabilidades. Que el gendarme regional puede ser golpeado por Irán como se demostró en la guerra de los doce días en junio de 2025. Más aún, que ese gendarme puede ser devastado si las reservas de misiles y drones de ambos lados se comportan como lo están previendo todos los analistas anteriormente mencionados. ¿Qué sucedería si Tel Aviv, Jerusalem y Haifa quedan devastados? Israel tiene solamente 22,145 kilómetros cuadrados lo que contrasta con los 1.648,000 de Irán. Esto significa para el segundo un territorio perfectamente alcanzable para los miles de misiles que todavía tiene, mientras para el primero una extensión inabarcable para la munición que le queda. ¿No cederían Nethanyahu y aun Trump a un ataque nuclear que comenzaría siendo “táctico” pero que tendría consecuencias impredecibles?

Estamos viviendo en peligro y la humanidad puede estar enfrentando el mayor peligro de extinción desde la crisis de los misiles en Cuba en 1962. Si sobrevivimos, si el curso de la guerra sale como lo están previendo los especialistas, Irán saldrá fortalecido pese a su devastación; probablemente ahora sí se convierta en un país nuclear; los países del Golfo Pérsico dejarán de ser destinos financieros, de turismo suntuario y molicie; Estados Unidos se verá obligado a replegarse; Rusia y China saldrán fortalecidas. Y la opresión sobre el Lebensraum estadounidense (el hemisferio occidental, América, Latinoamérica empezando por Cuba) será todavía más feroz.

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