Columnas

Venezuela, el legado de Chávez

Los días 12 y 13 de junio tuve el privilegio de visitar diversas comunas y consejos comunales en Caracas y en los Altos Mirandinos en el estado de Miranda. Entre mis visitas, estuvo la que hice a la Comuna “El legado de Chávez”, situada en la Parroquia Cecilio Acosta del municipio de Guaicaipuro (Miranda). Recorrí diversos lugares de la Comuna y al final tuve, en lo que ellos llaman “el centro de autogestión”, una fructífera conversación con su dirigencia, la mayoría de la cual está constituida por mujeres. En ese lugar fui informado de que el 80% de la dirigencia comunal en Venezuela son mujeres. Me dice una de ellas. “Las mujeres organizan a la familia por eso organizan a las comunas”. Autogestión, poder constituyente, poder constituido son palabras de uso corriente en las comunas.

Recordé lo que alguna vez le oí a Atilio Borón, al escuchar lo que ellas y ellos me dijeron, lo que también percibí en los otros consejos comunales y comunas que visité. Sucedió en la X Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales, organizado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), celebrada en Bogotá en junio de 2025. Atilio relató que en alguna oportunidad en que estuvo en el despacho del comandante Hugo Chávez Frías, había podido observar en su escritorio un ejemplar del libro Más Allá del capital del filósofo húngaro István Mészáros. Al hojear el voluminoso libro (aproximadamente 1,148 páginas en la edición en español de Vadell Hermanos, 1999), comprobó con asombro que el libro tenía subrayados y anotaciones en todas sus hojas. Con razón el politólogo y sociólogo argentino aseveró que ese libro era la fuente teórica más importante en la inspiración de Hugo Chávez al concebir los consejos comunales y las comunas en las cuales hoy se materializa el poder popular en Venezuela.

La aseveración sustancial de Mészáros es que no basta con socializar la producción en la construcción de una sociedad socialista. Además del capital, en el capitalismo existe lo que él llama “el sistema del capital” que no es sino la reproducción de la subordinación de los trabajadores a un poder ajeno a ellos, que puede ser el capital o el Estado a través de una burocracia. Antes de que saliera el libro de Mészáros (1995), Adolfo Sánchez Vázquez al hacer un balance del derrumbe soviético había publicado un artículo en 1991 en el que decía que el extinto socialismo real había socializado los medios de producción, pero no había socializado el poder político. En realidad, las aseveraciones de Sánchez Vázquez y Mészáros provienen de una amplia tradición marxista que comenzó con el Marx que analizó la Comuna de Paris y continuó entre otros con el Lenin de los soviets, Luxemburgo con la democracia socialista y Gramsci con su idea de una sociedad civil absorbiendo al Estado.

Diversos testimonios coinciden en la afirmación de que fue el ex ministro de Planificación Jorge Giordani, quien introdujo a Chávez al pensamiento de Mészáros. Influyente ministro durante la vida de Chávez y formado marxista salió del gobierno de Maduro en 2014, poco después de la muerte de Chávez. Desde entonces ha mantenido una postura crítica de izquierda. Los Consejos Comunales surgidos en 2006 y las Comunas aparecidas en 2010, fueron una de las vertientes a través de las cuales Chávez y el movimiento que encabezó, imaginaron al “socialismo del siglo XXI”. Se trataba de iniciar una transición que gradualmente desmontara al “viejo Estado” y lo sustituyera por un “Estado Comunal”. Hoy se calculan aproximadamente 50,000 consejos comunales y 5,400 comunas. De manera conservadora puede decirse que participan en estos órganos entre 7 y 10 millones de personas. En ellas se expresa la utopía de construir un poder popular, un poder social, un poder desde abajo que exprese una democracia directa, protagónica y participativa que gradualmente sustituya a la liberal y representativa. La muerte de Chávez en 2013, las Medidas Coercitivas Unilaterales que comenzaron en 2015 y se fueron agravando en los años siguientes, hasta situar a Venezuela en una crisis profunda, han sido fuertes tropiezos en el largo camino de dicha utopía.

Ahora se enfrentan las consecuencias de la invasión estadounidense del 3 de enero y de los terremotos del 24 de junio. El desenvolvimiento del poder popular fue concebido como el resultado de una dialéctica entre “poder constituido” (Estado, gobierno) y “poder constituyente” (consejos comunales, comunas). Después del 3 de enero, el “poder constituido” es rehén de la intervención estadounidense y lo que se vive en Venezuela es como ya se ha dicho un “protectorado de facto” o un “Estado tutelado”. Aun así, parte de la resistencia que se hace es la de seguir fortaleciendo al poder popular encarnado en consejos comunales y comunas. Pero dista mucho para que el poder popular se cristalice en las “Ciudades Comunales” y mucho más distante está el proyecto de Chávez de construir el “Estado Comunal”.

Todavía en marzo de 2026 se realizó la última consulta popular para elegir y financiar los proyectos comunitarios propuestos en asambleas por consejos y comunas. La que estaba prevista para el 12 de julio fue suspendida por los terremotos. Las finanzas que hubiesen podido servir para los proyectos comunales se destinarán a las labores de reconstrucción. Como me ha dicho Ricardo un joven integrante de la Comuna “El legado de Chávez”, lo que se dice allí es que “no podemos estar realizando consultas populares cuando todavía estamos recogiendo muertos”.

No me cabe la menor duda de que en medio de la adversidad sigue aconteciendo lo que observé en octubre de 2025 en la Comuna Socialista “El Panal” de la populosa Parroquia 23 de Enero (Municipio Libertador del Distrito Caracas) y en junio de 2026 en la Comuna “La Veguita” en la Parroquia La Vega de Caracas en particular el Consejo Comunal Kaika-Shi; en la Comuna “El Legado de Chavez”; en la de “San Diego Guatoporí” y al Consejo Comunal “23 de enero” de la Comuna “Cacica Urquía”, municipio de Los Teques, estás ultimas situadas en los Altos Mirandinos en el estado de Miranda.

De acuerdo con lo que imaginó el Estado venezolano bajo la conducción de Hugo Chávez, se iría construyendo una nueva institucionalidad que coexistiría con la del Estado liberal y representativo. En 2006 se crearon los Consejos Comunales, en 2010 estos Consejos Comunales se agruparon en Comunas. Consejos Comunales y Comunas fueron concebidos como órganos de participación popular autogestionaria a través de los cuales la sociedad civil informaría de sus necesidades al Estado. En octubre de 2022, en el estado de Miranda bajo la conducción del gobernador Héctor Rodríguez se realizó la primera consulta popular para elegir los proyectos propuestos por las comunas a los cuales se les daría financiamiento. La estrategia mirandina se replicó en todo el país en abril de 2024 cuando se instauraron las consultas trimestrales.

Consejos comunales y comunas también han ido evolucionando. En un principio funcionaban como instancias autogestionarias para solicitar proyectos comunitarios y gestionarlos. Ahora comunas y consejos se conciben también como instancias con proyectos productivos. Como me dijeron Carlos Bernal y Laura Salcedo del Consejo Comunal “23 de enero”: “comuna que no es productiva no es comuna”. He podido advertir en los lugares visitados pequeñas fábricas textiles, factorías de café, producción cárnica, farmacias, potabilizadoras de agua, centros de salud (hasta un centro de imagenología), mercados para emprendedores individuales, producción agrícola, talleres mecánicos. Las ganancias de buena parte de estos proyectos tienen un destino social y son baratos los precios de los productos. Como está estipulado por ley que las comunas pueden tener bancos comunales, la administración de estas ganancias se hace a través de estos bancos. No todas las comunas y consejos comunales tienen proyectos productivos ni tampoco bancos. Pero este es uno de sus objetivos.

Fidel Castro y Hugo Chávez han sido los dirigentes revolucionarios más visionarios en América Latina. Vieron la posibilidad de que los procesos de transformación social en sus países se proyectaran mucho más allá de sus fronteras. Siguiendo las huellas de Bolivar, Chávez buscó la unidad latinoamericana y la proyección mundial de la región. En el interior de Venezuela, Chávez imaginó un socialismo distinto al soviético y siguió a pie juntillas las palabras de Simón Rodríguez, el preceptor de Bolivar: “o inventamos o erramos”. Y también la de José Carlos Mariátegui: “No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica”. Bueno recordarlo, aun en estos aciagos momentos.

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