314 internos en penales de Puebla enfrentan problemas de alfabetización

Aunque algunos internos alcanzan estudios superiores, muchos aún no saben leer ni escribir, lo que dificulta su reinserción social

Los 16 centros penitenciarios de Puebla albergan a 314 personas privadas de la libertad (PPL) que no saben leer ni escribir, lo que coloca al estado en el sexto lugar a nivel nacional en analfabetismo penitenciario.

De acuerdo con el Cuaderno Mensual de Información Estadística Penitenciaria Nacional, los internos analfabetas en Puebla representan el 4.3 % de las 7,304 personas que se encuentran tras las rejas en el estado, al corte de enero de 2026.

La entidad poblana solo es superada por Chiapas, con 850 personas que no saben leer ni escribir en sus Centros de Reinserción Social (Cereso); seguido del Estado de México, con 791; Ciudad de México, con 444; Sonora, con 425; y Coahuila, con 396.

A nivel nacional, los penales distribuidos en los 32 estados de la república concentran a 6,599 reos analfabetas, de los cuales 6,262 son hombres y 337 mujeres, reflejando una brecha educativa significativa de género dentro del sistema penitenciario.

Solo el 5% de los internos en Puebla cuenta con estudios universitarios o de posgrado

El reporte del gobierno federal evidencia que la educación de los 7,304 internos en Puebla se concentra principalmente en los niveles de primaria y secundaria, mientras que solo el 5.7 % cuenta con estudios universitarios o de posgrado.

La mayoría de las personas privadas de la libertad tiene educación básica o media: 1,681 reos completaron la primaria y 632 no la terminaron; en secundaria, 2,464 completaron el nivel y 490 no lo concluyeron.

En bachillerato, 869 internos finalizaron sus estudios y 288 no los concluyeron. Esto evidencia que la formación académica de los internos se concentra en los niveles educativos más bajos.

En cuanto a la educación superior, 60 reos completaron su carrera técnica y cuatro no la terminaron; 249 finalizaron la licenciatura y 137 no la concluyeron; 24 obtuvieron la maestría y dos no la completaron; mientras que solo un interno posee doctorado y otro se quedó en proceso.

Aunque algunos internos alcanzan estudios superiores, muchos aún no saben leer ni escribir, evidenciando la insuficiencia de los programas educativos en los penales y la dificultad de su reinserción social.

Foto: Redes

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