Estados Unidos formalizó este jueves su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión derivada de una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump en enero de 2025, tras su regreso a la Casa Blanca. La determinación ha encendido alertas por sus posibles efectos en la cooperación sanitaria internacional y por el rechazo de Washington a cubrir cuotas pendientes por hasta 280 millones de dólares.
De acuerdo con el Departamento de Salud y Servicios Humanos, el retiro se sustenta en un aviso formal emitido tras la orden presidencial, la cual retoma los argumentos que Trump ya había planteado durante su primer mandato (2017-2021), cuando inició un proceso similar tras acusar a la OMS de una mala gestión de la pandemia de covid-19.
En el documento, el mandatario reiteró críticas al desempeño del organismo en otras crisis sanitarias globales, su supuesta incapacidad para implementar reformas estructurales y su falta de independencia frente a la influencia política de algunos países, en una alusión directa al papel de China dentro de la organización. La administración estadounidense también ha insistido en que países con mayor población que Estados Unidos no aportan cuotas equivalentes, lo que consideró un trato desigual.
Funcionarios federales subrayaron que Estados Unidos llegó a aportar hasta 25% del presupuesto total de la OMS, sin que el organismo haya tenido nunca un director general estadounidense. Además, señalaron que la propia agencia internacional habría limitado incrementos en las contribuciones de otros países debido al peso financiero que ya asumía Washington.
Ante las preocupaciones por el impacto del retiro en la preparación frente a futuras pandemias, el gobierno de Trump aseguró que mantendrá la cooperación bilateral directa con otros países y sus ministerios de salud, al margen de la OMS, bajo un esquema que —dijo— respete la soberanía nacional.
En cuanto a las cuotas pendientes correspondientes al periodo 2024-2025, estimadas entre 260 y 280 millones de dólares, otro funcionario estadounidense sostuvo que la resolución conjunta del Congreso de 1948, mediante la cual Estados Unidos se incorporó a la OMS, no obliga al país a saldar pagos antes de concretar su salida del organismo.
La administración Trump ha reiterado que no tiene intención de cubrir dichos adeudos, lo que abre un nuevo capítulo de tensión entre Washington y la principal agencia sanitaria de Naciones Unidas.
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