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El Proyecto 2025 toma forma en los gobiernos de ultraderecha de América Latina

El documento ultraconservador de la Heritage Foundation empieza a instalarse en los gobiernos del Escudo de las Américas

La expansión de la extrema derecha en América Latina está dando forma continental al “Proyecto 2025”, el plan antidemocrático republicano que fue redactado por la Heritage Foundation, con apoyo de más de 100 organizaciones del nacionalismo cristiano de los Estados Unidos y varios funcionarios cercanos a Donald Trump.

Aunque Trump se distanció del Proyecto 2025 antes de las elecciones de 2024, solo en el primer año de su administración aprobó cerca de la mitad de estas políticas y ahora son implementadas también por los gobiernos de Javier Milei en Argentina, José Antonio Kast en Chile, Abelardo de la Espriella en Colombia, Laura Fernández en Costa Rica, Nayib Bukele en El Salvador, Nasry Asfura en Honduras y Keiko Fujimori en Perú.

Un reportaje de openDemocracy publicado por Pie de Página narra que el presidente de Heritage, Kevin Roberts, participó a comienzos de este mes en el cuarto encuentro regional del Foro Madrid de la Fundación Disenso, que preside Santiago Abascal, el líder del partido ultraderechista español Vox.

En esa reunión, Roberts contó que la ofensiva ultraconservadora empezó mucho antes de que se escribiera Mandate for Leadership (documento de 900 hojas del Proyecto 2025), impulsada por organizaciones y redes que aportan dinero, entrenamiento y formación de políticos, abogados y activistas conservadores, entre otras tácticas.

“Heritage Foundation se enorgullece de haber contribuido a unificar este movimiento”, dijo Roberts durante la reunión en Santiago al atribuir al Foro Madrid, Vox y la propia Heritage las “victorias” electorales de los gobernantes ahí reunidos.

Roberts dijo también que “las elecciones son apenas el comienzo del proceso político. Lo que de verdad importa es qué hacemos los conservadores con el poder político cuando lo tenemos”.

De acuerdo con el análisis de openDemocracy, “El mensaje da una clave de la ideología evangélica en la que se enmarca el Proyecto 2025: el Mandato de las Siete Montañas, que plantea que los cristianos deben dominar siete esferas de la vida humana: familia, religión, educación, medios, artes y entretenimiento, economía y gobierno. Este mandato supone, en algún punto, ir contra la democracia, un hecho que sus defensores apenas se molestan en ocultar”.

El reportaje narra que Roberts no solo estuvo en Chile, sino que también visitó Colombia y Perú. En Colombia se reunió con el vicepresidente para ofrecer entrenamiento a funcionarios públicos, y en Perú subrayó la importancia estratégica de América Latina para materializar el America First. Esa visita a Perú se produjo justo cuando el secretario de Estado, Marco Rubio, se reunía en Lima con Keiko Fujimori y esta anunciaba su adhesión al ‘Escudo de las Américas’.

Roberts dijo también que “las elecciones son apenas el comienzo del proceso político. Lo que de verdad importa es qué hacemos los conservadores con el poder político cuando lo tenemos”.

Esto no es una coincidencia, pues el Proyecto 2025 propone “hacer de la guerra irregular una piedra angular de la estrategia de seguridad”, dice openDemocracy. Esto incluye “guerra irregular cibernética, informativa, económica y antiterrorista”, lawfare, presión diplomática y la denuncia pública (name and shame) de personas y organizaciones consideradas enemigas.

En esa línea, destaca que Heritage organizó en marzo, en un hotel de Trump, el Miami Security Forum con funcionarios, políticos, expertos militares y de seguridad de Estados Unidos y América Latina.

¿Qué es el Proyecto 2025?

Trump ha negado varias veces tener alguna participación en el Proyecto 2025. Incluso escribió en su red Truth Social que no tiene “ni idea” de quién está detrás del plan y que algunas de sus ideas son “absolutamente ridículas y abismales”.

Sin embargo, como publicó Diario Red América Latina en marzo de 2025, cada una de las 156 acciones de los primeros dos meses de su gobierno fue anticipada en el proyecto y varios funcionarios de alto nivel de su segunda administración participaron en su elaboración, entre ellos, el comisionado federal de Comunicaciones, Brendan Carr; el asesor principal de Comercio y Manufactura, Peter Navarro; el director de la Comisión de Bolsa y Valores, Paul Atkins; el exzar fronterizo, Tom Homan, y Russell Vought, director de la Oficina de Administración y Presupuesto.

Diseñado por Heritage Foundation, el Proyecto 2025 establece una hoja de ruta que debería seguir el próximo presidente conservador, según una tradición que se remonta a Ronald Reagan. Se publicó en 2023, pero captó la atención durante la campaña presidencial de 2024, cuando los demócratas destacaron el documento como una razón para oponerse a Trump.

Su agenda es visible: aplicar mano dura contra la inmigración y la eliminación progresiva del derecho al asilo; reducir impuestos para los más ricos y las protecciones ambientales y de salud; desmantelar la educación pública; limitar los derechos sindicales; retirar beneficios a familias monoparentales; prohibir por completo el aborto (aplicando incluso una ley antiobscenidad de 1873) y restringir el acceso a anticonceptivos.

Uno de los ejes del plan, de acuerdo con un amplio análisis de la revista Forbes, publicado también en marzo de 2025, “es una fuerte influencia en las familias nucleares, con el objetivo de impulsar las tasas de matrimonio y natalidad, por ejemplo, mediante restricciones al aborto”.

El artículo de Forbes destaca el llamado que hizo el vicepresidente J. D. Vance, “estrecho aliado de la Fundación Heritage”, en la manifestación contra el aborto de la Marcha por la Vida, en enero de ese año.

“El parámetro del éxito nacional no es nuestro PIB ni nuestra bolsa, sino si las personas sienten que pueden criar familias prósperas y saludables en nuestro país”, dijo Vance. “Es tarea de nuestro gobierno facilitar que las madres y los padres jóvenes puedan tener hijos, traerlos al mundo y acogerlos como las bendiciones que sabemos que son aquí en la Marcha por la Vida”.

Según un reporte del Proyecto Global sobre el Odio y el Extremismo (GPAHE, por sus siglas en inglés), citado por openDemocracy, la “pieza fundamental” de este eje es la Declaración del Consenso de Ginebra, un documento antiabortista y no vinculante que se firmó en 2020, dos semanas antes de que Trump perdiera su primer intento de reelección. La declaración tiene 43 países firmantes. Argentina y República Dominicana se sumaron en las últimas semanas.

Uno de los ejes del plan, de acuerdo con un amplio análisis de la revista Forbes, publicado también en marzo de 2025, “es una fuerte influencia en las familias nucleares, con el objetivo de impulsar las tasas de matrimonio y natalidad, por ejemplo, mediante restricciones al aborto”.

El texto de Forbes hace un exhaustivo análisis comparativo entre las políticas del Proyecto 2025 y las órdenes ejecutivas emitidas por Trump en estos dos meses del gobierno. La mayoría reflejan de manera total o parcial las propuestas.

Por ejemplo, cuando señala que “el gasto federal irresponsable es el elemento vital secreto del Gran Despertar”, alegando que los fondos federales se utilizan para “casi todos los centros de poder ocupados por la izquierda”, o cuando propone abandonar el Acuerdo climático de París (lo que Trump hizo en su día uno) y denuncia la “agenda climática radical” de la administración Biden, es una calca de las declaraciones de Trump.

El Proyecto 2025 dedica también mucho espacio a una “reforma radical de la diplomacia del poder blando”, centrada en democracia, derechos humanos y ayuda humanitaria, dice openDemocracy. “La obsesión de Heritage fue desmantelar la ‘corrupta’ agencia internacional de desarrollo de EE. UU. (USAID), que aparece 156 veces en el manual del Proyecto 2025 —solo detrás de ‘aborto’, que se repite 199 veces—”.

Este es un objetivo logrado, dice el análisis. “Trump eliminó el 80 % de la asistencia internacional que canalizaba en buena medida la USAID y que llegó a sumar, en 2023, unos 68.000 millones de dólares”.

Además, tal como recomienda el Proyecto 2025, la administración de Trump dejó en claro que se priorizará a las organizaciones religiosas como destinatarias o intermediarias de la poca asistencia internacional que sobreviva. En agosto, el Departamento de Estado anunció unos 2 mil millones de dólares en asistencia de salud para una serie de grupos religiosos, encabezados por World Vision y Compassion International, entre otras.

“Dios por encima de todo”

El reportaje de openDemocracy narra cómo figuras clave de la extrema derecha de América Latina han utilizado la religión para avanzar en sus objetivos.

Milei, por ejemplo, dijo a adolescentes en un colegio secundario: “El programa de Dios trae abundancia y armonía. El programa marxista es un programa satánico que, en lugar de traer el paraíso, te trae el infierno”.

Abelardo de la Espriella —cuyo gobierno fue elogiado por Roberts como “impresionantemente audaz”— asumió el cargo en una ceremonia religiosa en la que dijo que “hay que poner a Dios en el centro de cada decisión”. De la Espriella se ha exhibido entre cadáveres de presuntos terroristas abatidos en operativos de seguridad, y termina sus actos gritando “Viva Cristo Rey”.

También hace referencia al expresidente brasileño Jair Bolsonaro —condenado por intentar un golpe de Estado en 2023—, quien solía terminar sus discursos con la frase “Dios por encima de todo”.

Dinero opaco

Finalmente, el reportaje se refiere a los donantes y cuenta que, del centenar de patrocinadores del Proyecto 2025, solo 15 revelan sus gastos internacionales en sus informes financieros.

“Entre 2019 y 2024, estos 15 grupos destinaron al menos 77 millones de dólares a influir en la política y la sociedad de cinco continentes, según sus declaraciones de impuestos. De ese monto, 2,1 millones fueron a América Latina y 2,7 millones a Canadá y México —Norteamérica, según la división geográfica del Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos (IRS)—. Estas organizaciones, registradas ante el IRS como sin fines de lucro, pueden recibir donaciones exentas de impuestos, pero no están obligadas a divulgar quiénes son sus donantes ni sus beneficiarios en el exterior. Ni siquiera deben mencionar los países; el IRS solo les exige indicar las regiones”.

El Proyecto 2025 dedica también mucho espacio a una “reforma radical de la diplomacia del poder blando”, centrada en democracia, derechos humanos y ayuda humanitaria.

La principal gastadora internacional entre los promotores que declaran donaciones en el extranjero es Alliance Defending Freedom (ADF), organización de juristas que concibió la estrategia para derogar el derecho al aborto en EE. UU. y que está etiquetada como grupo de odio anti-LGBTIQ —algo que la organización niega— por el Southern Poverty Law Center de EE. UU., dedicado a defender los derechos civiles. Su brazo externo, ADF International, tiene sedes en Viena, Bruselas, Ginebra, Londres, Washington y Nueva York, y está acreditada como organización no gubernamental en la ONU, la OEA, la Unión Europea y el Parlamento Europeo.

La segunda es la Foundation for Defence of Democracies (FDD), un centro de pensamiento proisraelí, que niega el genocidio en Gaza y es contrario a Irán, China, Rusia y Turquía. La organización figura como miembro de la junta asesora del Proyecto 2025 en el libro Mandate for Leadership, y aparece como tal en sucesivos comunicados de prensa de Heritage de mayo de 2023, octubre de 2023 y febrero de 2024, aunque un portavoz de la FDD respondió por correo electrónico a openDemocracy que la fundación “no formó ni ha formado nunca parte del Proyecto 2025”.

Figuran también dos universidades ultraconservadoras, Hillsdale College y Liberty University, que destinan la mayor parte de estos fondos a becas estudiantiles, viajes para cumplir “misiones” o estudios en el exterior.

Fotografía: Diario Red

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