El Departamento de Estado de Estados Unidos difundió una publicación de Breitbart News, el medio conservador de referencia del movimiento MAGA, que asegura que el área a cargo de Marco Rubio revelará próximamente un informe sobre los “estrechos vínculos” de lo que denomina “la dinastía comunista cubana de Castro” y “la izquierda radical” en Estados Unidos.
“El Departamento de Estado publicará un informe que detalla la prolongada campaña del régimen cubano para fomentar el extremismo de izquierda en Estados Unidos y a nivel internacional”, declaró un funcionario del Departamento de Estado a Breitbart News, y adelanta que “el informe concluye que, durante casi siete décadas, el régimen cubano ha desempeñado un papel indispensable en prácticamente todas las insurgencias, revoluciones y movimientos militantes de extrema izquierda más importantes del hemisferio occidental y de otras regiones”.
La publicación también involucra a activistas como Medea Benjamín, de Code Pink, y Manolo de los Santos, director ejecutivo de The People’s Forum e investigador en el Instituto Tricontinental de Investigación Social. Ocurre, además, en una semana en la que Washington ha iniciado una ofensiva contra la Corte Penal Internacional y Trump ha acusado, sin ninguna prueba, a Cuba de tener drones de Irán, y también como la antesala de la reunión que está convocando el 16 de julio en el Departamento de Estado, en Washington, centrada en lo que la administración Trump describe como el “resurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierda”.
Marco Rubio ha convocado a unos 60 países a participar este jueves en una cumbre en Washington contra lo que llama “terrorismo transnacional de izquierda extrema”. La reunión, que daría seguimiento a dos encuentros anteriores sobre el tema, forma parte de los esfuerzos del gobierno de Donald Trump para ampliar el elenco de los “enemigos” de Estados Unidos, según el análisis de Jim Carson y David Brooks en La Jornada.
La primera reunión fue a finales de mayo en La Haya. No fue una cumbre ministerial, sino un encuentro de funcionarios de contraterrorismo y cuerpos de seguridad, convocado por el Departamento de Estado. El gobierno holandés se negó a copatrocinarla, por lo que terminó realizándose en la Embajada de Estados Unidos. Participaron principalmente representantes europeos y el tema fue exactamente el mismo: el supuesto resurgimiento del “terrorismo de extrema izquierda”. Según personas consultadas por The Washington Post, medio que publicó la semana pasada un reportaje sobre esta nueva cumbre, la recepción fue fría y muchos participantes respondieron, esencialmente, que no compartían el diagnóstico estadounidense sobre la magnitud de la amenaza.
El segundo intento fue a principios de junio: un seminario en el U.S. Institute of Peace, dirigido principalmente a personal del propio Departamento de Estado con el fin de convencer a diplomáticos y funcionarios de que el “terrorismo político de extrema izquierda” debía convertirse en una prioridad de la política exterior estadounidense. De acuerdo con The Washington Post —citando a Puck News—, el encuentro tuvo muy poca asistencia e interés. Incluso, ya iniciado el evento, los organizadores enviaron un correo invitando a más empleados a conectarse porque la participación era escasa.
Pero Rubio insistió. A mediados de junio, el Departamento de Estado envió un cable diplomático a más de 20 embajadas estadounidenses —incluidas las de México, Argentina, Italia y Albania—, solicitando información sobre organizaciones de extrema izquierda en cada país. Según The Washington Post, varias embajadas respondieron, pero ninguna coincidió plenamente con la evaluación de Washington.
La cacería de los antifa
En las últimas semanas, Trump y Rubio han insistido en sus condenas al comunismo, término con el que se refieren al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y a varios legisladores demócratas, a los que acusan de ser apoyados por inmigrantes y otros extranjeros.
“El gobierno de Trump ha acusado penalmente a manifestantes contra las medidas antimigrantes en varias partes del país con cargos de terrorismo doméstico y recientemente convenció a un tribunal en Texas de emitir condenas extremas de prisión —incluyendo una de 100 años— a manifestantes que se enfrentaron con autoridades en contra de las políticas antimigrantes, quienes, según el gobierno, estaban vinculados a lo que llaman antifa”, detallaron los corresponsales de La Jornada.
Según la investigación de The Washington Post, el responsable de la política antiterrorista del gobierno, Sebastian Gorka, ha discutido con otros funcionarios la posibilidad de vincular a Antifa con organizaciones terroristas extranjeras.
En septiembre del año pasado, la Casa Blanca emitió una orden ejecutiva dirigida a grupos disidentes o activistas de izquierda denominados como parte de antifa, la cual fue designada “una organización terrorista doméstica”. Antifa —término acortado de “antifascista”— no es una organización centralizada: no tiene una estructura de mando, una dirección política única ni líderes reconocidos. Se trata de un movimiento descentralizado que agrupa a colectivos y activistas antifascistas de distintas tendencias políticas.
A pesar de ello, Washington designó en noviembre del año pasado a cuatro organizaciones europeas como terroristas: una en Alemania, Antifa Ost; en Italia, la Federación Anarquista Informal; y en Grecia, Justicia Proletaria Armada y Autodefensa de Clase Revolucionaria. Estas organizaciones están ahora a la par de Al Qaeda o el Cártel de Sinaloa para Estados Unidos.
La versión de Breitbart
Breitbart News es ubicado como el medio oficial de la Alt-Right —derecha alternativa—, una etiqueta que agrupa a un difuso movimiento de supremacistas blancos y ultranacionalistas que tiene entre sus rostros más visibles a Steve Bannon y Richard Spencer.
La publicación replicada por el Departamento de Estado, plagada de juicios y mentiras contra Cuba, asegura que el gobierno cubano ha apoyado la “propagación de causas marxistas” en Estados Unidos y “ha forjado relaciones con destacados demócratas y agitadores de izquierda”. Estos vínculos, dice el texto, “quedaron ostentosamente expuestos en marzo, cuando una coalición de marxistas internacionales organizó un ‘convoy por la libertad a Cuba’, supuestamente con ayuda humanitaria para cubanos empobrecidos. En realidad, los viajeros, entre los que destacaban miembros de Code Pink y el popular jugador de videojuegos Hasan Piker, disfrutaron de un concierto antiisraelí y fueron sorprendidos supuestamente obligando a niños hambrientos a bailar a cambio de galletas”.
Destaca el caso de Medea Benjamín, fundadora de Code Pink, organización “que apoyó la campaña ‘Liberen a los Cinco Cubanos’ para liberar a los espías clave de la Red Avispa durante la década de 2000”. Advierte, además, que la organización es financiada por el multimillonario Neville Roy Singham, “fundador de Thoughtworks, radicado en China” y quien “fue expuesto por primera vez como uno de los principales financiadores de la agitación izquierdista en Estados Unidos por el periodista de investigación y colaborador sénior de Breitbart News, Peter Schweizer, en su libro de 2024, Blood Money”.
Tras el matrimonio, dice la publicación, Code Pink “pasó rápidamente de ser un grupo pacifista de izquierda más convencional a un defensor integral y afín a la República Popular China y otros Estados extranjeros antiestadounidenses”. Además, “se cree que las mayores contribuciones de Singham no fueron a Code Pink, sino a un grupo llamado Foro del Pueblo, cuyo líder, Manolo de los Santos, visita Cuba con frecuencia y es un entusiasta partidario del régimen de Castro. El Foro del Pueblo estuvo vinculado al asalto al Hamilton Hall de la Universidad de Columbia a finales de abril de 2024, tras la masacre del 7 de octubre de 2023 de más de 1,000 israelíes inocentes a manos de los yihadistas”.
Antes fueron “drones de Irán”
El lunes, Donald Trump aseguró que Estados Unidos está investigando si Cuba mantiene almacenados drones militares suministrados por Irán y amenazó con actuar “rápidamente” si la información se confirma. El presidente hizo la declaración después de que un periodista le preguntó si una intervención militar contra Cuba sigue sobre la mesa. “Si los tienen —los drones—, nos encargaremos de ello”, respondió Trump.
El 17 de mayo, Axios, una agencia que difunde información filtrada desde los circuitos de poder estadounidenses, publicó que La Habana habría adquirido desde 2023 más de 300 drones militares procedentes de Rusia e Irán y que algunos mandos cubanos habían discutido posibles ataques a instalaciones estadounidenses. Sin embargo, los mismos funcionarios citados por Axios dijeron que no detectaban preparativos para un ataque inminente y las supuestas pruebas de inteligencia están clasificadas.
Foto: Diario Red












