Gobierno Federal presenta plan para aumentar producción de gas natural en México

El proyecto promueve energías limpias y refuerza la producción nacional, incluyendo yacimientos no convencionales

El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum puso sobre la mesa una estrategia energética que busca revertir uno de los principales puntos débiles del país: la alta dependencia del gas natural importado, principalmente desde Estados Unidos. El plan combina el impulso a energías limpias con el fortalecimiento de la producción nacional, incluyendo el análisis de yacimientos no convencionales.

Durante la conferencia matutina, la titular de la Secretaría de Energía, Luz Elena González Escobar, reveló que México consume cerca de 9 mil millones de pies cúbicos diarios de gas natural, pero solo una cuarta parte se produce internamente. El 75% restante proviene del extranjero, lo que coloca al país en una posición vulnerable ante fluctuaciones de precios y tensiones internacionales.

El gas natural se ha convertido en el combustible base para la generación eléctrica y el crecimiento industrial. Tan solo en 2026, más de la mitad del consumo nacional se destina a plantas de generación de electricidad, mientras que el resto se reparte entre sectores productivos y uso doméstico.

Ante este escenario, el gobierno federal proyecta que la demanda aumente hasta 30% hacia el final del sexenio, lo que intensifica la urgencia de reducir la dependencia externa.

Pemex apuesta por duplicar producción

El director de Petróleos Mexicanos, Víctor Rodríguez Padilla, delineó una ruta para incrementar la producción de gas desde los actuales 2,300 millones de pies cúbicos diarios a más de 4,000 millones al cierre del sexenio, con la posibilidad de alcanzar hasta 8,600 millones en la próxima década.

De lograrse, México estaría cerca de cubrir su propia demanda y reducir significativamente las importaciones.

El funcionario destacó que el país cuenta con amplios recursos sin explotar, entre los que se incluyen 83 billones de pies cúbicos en yacimientos convencionales y 141 billones en recursos no convencionales; estos últimos, ubicados principalmente en el norte del país, representan el mayor potencial, aunque también implican mayores desafíos técnicos y ambientales.

El gobierno no descarta el uso de técnicas como el fracturamiento hidráulico, pero condiciona cualquier avance a criterios estrictos de sustentabilidad.

Para ello, se creará un comité de especialistas encargado de evaluar el impacto ambiental y proponer lineamientos para una posible explotación responsable, considerando medidas como el uso de agua no apta para consumo humano, el reciclaje de hasta el 80% del líquido utilizado, el monitoreo en tiempo real mediante sensores y la reducción del impacto en superficie.

Rodríguez Padilla insistió en que el reto no es la falta de recursos, sino la capacidad de desarrollarlos con tecnología y regulación adecuada.

Renovables, la otra palanca

En paralelo, la administración federal busca acelerar la transición energética. La meta es elevar la generación eléctrica con fuentes limpias del 24% al 38% hacia 2030, lo que permitiría disminuir el peso del gas natural en la matriz energética.

Esta combinación —más producción nacional y más energías renovables— apunta a reducir la participación del gas importado del 38% al 24% en los próximos años.

El plan energético contempla un horizonte de entre 10 y 15 años para acercar a México a la autosuficiencia en gas natural. Sin embargo, el propio gobierno reconoce que el combustible seguirá siendo indispensable como respaldo para las energías limpias.

Con un enfoque que mezcla seguridad energética y sustentabilidad, la administración de Sheinbaum busca reconfigurar el modelo energético del país, en un contexto global marcado por la volatilidad y la competencia por recursos estratégicos.

Foto: Redes

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