Los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) alertaron que el continente atraviesa el brote de cólera más grave en un cuarto de siglo. La crisis se explica por la fragilidad de los sistemas de agua potable y los conflictos armados que agravan las condiciones de vida en campamentos superpoblados.
En el Congo la situación ha sido parcialmente controlada, pero en países en guerra el panorama es más crítico: la falta de saneamiento básico facilita la propagación de la enfermedad. En septiembre, las muertes por cólera ya habían superado las cifras de todo 2024.
Los CDC informaron que en lo que va de 2025 se han registrado 300,000 casos confirmados y sospechosos, además de cerca de 7,000 fallecimientos. Esto representa un aumento del 30% respecto al año anterior.
En Sudán del Sur, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó 1,500 muertes y más de 100,000 personas atendidas en nueve de los diez estados afectados. Jean Kaseya, directora general del CDC, señaló que Angola y Burundi presentan los índices de transmisión más altos en este periodo.
La emergencia sanitaria se complica con otros brotes: en Etiopía se notificaron ocho casos sospechosos de fiebre hemorrágica, seis de ellos mortales, mientras que la viruela del mono sigue siendo motivo de preocupación en países como Kenia, Guinea, Liberia y Ghana.
El cólera, enfermedad bacteriana vinculada a la falta de agua potable y saneamiento, requiere soluciones estructurales. En Sudáfrica iniciaron ensayos clínicos de la primera vacuna contra el cólera desarrollada localmente, un paso clave para reducir la dependencia de medicamentos importados y fortalecer la soberanía sanitaria de la región.
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