Alemania y Reino Unido respaldan ofensiva israelí en Líbano; Francia lidera presión política

Equipos británicos y alemanes operan en Líbano con misiones de vigilancia e inteligencia, mientras aumenta la presión contra Hezbolá.

Diversos países europeos, entre ellos Francia, Alemania y Reino Unido, han incrementado su participación política y militar en el conflicto que involucra a Israel y Líbano, alineándose en gran medida con la estrategia impulsada por Estados Unidos en la región. Con excepción de España, la mayoría de las potencias europeas han asumido una postura activa frente a las fuerzas de resistencia libanesas y palestinas.

Durante años, algunas capitales europeas mantuvieron canales de diálogo con actores políticos del Líbano, incluido Hezbolá, además de intentar desempeñar un papel diplomático relativamente equilibrado. Sin embargo, tras el alto el fuego declarado en noviembre de 2024, varios gobiernos europeos comenzaron a modificar su enfoque y a adoptar posiciones más cercanas al bloque liderado por Washington y Tel Aviv.

En ese contexto, los países europeos aceptaron de facto los lineamientos impulsados por Estados Unidos y Arabia Saudita para reorganizar el escenario político libanés, desde la elección del presidente Joseph Aoun hasta la designación de Nawaf Salam para formar gobierno. Con el paso del tiempo, sin embargo, estas capitales comprobaron que su capacidad de influencia directa sobre el gobierno libanés era limitada.

La situación se volvió más compleja cuando Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita plantearon el fin de la misión de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL) en el sur del país. Ante esa posibilidad, Francia y Alemania ofrecieron mecanismos para mantener presencia militar y de inteligencia en territorio libanés, buscando preservar influencia estratégica en un contexto regional en transformación, especialmente tras los cambios políticos en Siria.

Desde el inicio de los enfrentamientos con Israel a principios de este mes, la intervención diplomática europea en los asuntos internos del Líbano se ha intensificado notablemente. Diplomáticos de Francia, Alemania y Reino Unido han adoptado un tono cada vez más duro frente a la situación interna del país.

Uno de los pronunciamientos más polémicos fue el del embajador francés en Beirut, Hervé Magro, quien declaró durante una reunión con políticos libaneses que “ha llegado el momento de acabar con Hezbolá de una vez por todas”. El diplomático sostuvo además que los ataques contra Israel por parte del movimiento representan “un acto suicida”, argumentando que la organización no puede enfrentarse al poder militar israelí.

Según fuentes citadas por medios locales, el mensaje del embajador reflejaría una propuesta política impulsada por el gobierno francés, que plantea el fin de las operaciones armadas de Hezbolá como condición para persuadir a Israel de detener la guerra.

Al mismo tiempo, diplomáticos europeos habrían presionado al ejército libanés para que adopte medidas más firmes contra la organización. Sin embargo, mandos militares respondieron que cualquier decisión sobre el desarme corresponde a las autoridades políticas y advirtieron que una confrontación interna podría desencadenar una grave crisis de seguridad e incluso una guerra civil.

A pesar de esas advertencias, algunos diplomáticos europeos sostienen que el ejército libanés podría enfrentarse a Hezbolá con apoyo de parte de la población. Incluso se ha llegado a plantear que el costo de un choque interno sería menor que el de una guerra abierta con Israel, debido a la magnitud de la destrucción que podría provocar el ejército israelí.

El debate también se ha extendido al ámbito militar. Informes citados por fuentes libanesas señalan que equipos británicos desplegados en el país estarían compartiendo información con fuerzas israelíes, incluyendo datos obtenidos desde torres de observación fronterizas y sistemas de vigilancia aérea.

Asimismo, la marina alemana habría contribuido a operaciones relacionadas con el monitoreo marítimo en la zona, mientras que Estados Unidos y sus aliados presionan para limitar el uso de radares navales libaneses en la costa sur.

Para algunos analistas y funcionarios libaneses, este conjunto de acciones refleja una creciente intervención europea en la política y la seguridad del país, lo que podría afectar el equilibrio interno y debilitar a instituciones consideradas clave, como el ejército libanés, que aún mantiene altos niveles de confianza entre la población.

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Fotografía: Redes

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