Un ataque armado en Bondi Beach, una de las playas más concurridas de Sídney, dejó once personas fallecidas y 29 heridas mientras se celebraba la festividad judía de Janucá, informaron autoridades locales este domingo. La policía calificó el hecho como un incidente terrorista y señaló que uno de los sospechosos murió y el otro permanece en estado crítico.
Los servicios de emergencia trasladaron a los heridos a hospitales cercanos, y los investigadores hallaron artefactos explosivos improvisados en un vehículo vinculado a uno de los agresores, lo que refuerza la hipótesis de un ataque premeditado.
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, expresó que el ataque estuvo dirigido específicamente contra la comunidad judía y destacó el heroísmo de los ciudadanos que lograron enfrentar a uno de los tiradores. Albanese calificó el hecho como un acto de antisemitismo y terrorismo que golpea el corazón de la nación y resaltó que la festividad, que debería ser un día de celebración, se convirtió en tragedia.
La comunidad internacional reaccionó rápidamente. El presidente de Israel, Isaac Herzog, describió el ataque como un acto cruel dirigido contra los judíos, mientras que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu responsabilizó parcialmente a las autoridades australianas por sus decisiones diplomáticas en Medio Oriente. Por su parte, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, destacó la importancia de rechazar cualquier manifestación de antisemitismo. Líderes de Reino Unido, España y otros países también condenaron el ataque y reiteraron la urgencia de combatir el terrorismo y la discriminación religiosa.
El tiroteo ocurrió durante un evento llamado Chanukah by the Sea, al que asistían alrededor de mil personas. Testigos relataron escenas de pánico, con personas abandonando pertenencias mientras buscaban refugio. Algunos describieron momentos de caos, con víctimas tendidas en la arena y el césped, mientras los servicios de emergencia atendían a los heridos.
El presidente de la Asociación Judía de Australia, Robert Gregory, criticó la falta de medidas preventivas por parte del gobierno y calificó el ataque como una tragedia que, según él, podría haberse evitado. Además, recordó que en años recientes, la comunidad judía australiana ha sido blanco de varios incidentes violentos, incluyendo incendios en sinagogas y comercios kosher, que las autoridades vincularon a ataques coordinados desde el exterior, principalmente desde Irán.
Tras el ataque, la playa quedó desierta y los testigos intentaban procesar la magnitud del hecho, mientras se atendía a personas con heridas visibles y se aseguraba la zona.
Foto: Redes













