Bad Bunny convierte el Super Bowl en un manifiesto latino y desata la furia de Donald Trump

Donald Trump criticó duramente el espectáculo y lo calificó como ofensivo para el país

El Super Bowl LX hizo historia al sonar en español, luego de que Bad Bunny encabezara el espectáculo de medio tiempo con una puesta en escena que celebró la identidad latina, visibilizó el idioma español y envió un mensaje de unidad en medio de un clima político adverso en Estados Unidos.

El artista puertorriqueño cumplió las expectativas y transformó el Levi’s Stadium en un espacio de reivindicación cultural, acompañado de figuras internacionales como Lady Gaga y Ricky Martin, quienes reforzaron el carácter global del espectáculo.

Un escenario con raíces y memoria

El diseño del show estuvo inspirado en elementos cotidianos de Puerto Rico, como los campos de caña, pequeños comercios y símbolos barriales, lo que permitió a Bad Bunny conectar su música con la historia y las luchas de su tierra natal. Durante los poco más de 12 minutos del espectáculo, el cantante recorrió distintos géneros como reguetón, salsa y trap, respaldado por un numeroso cuerpo de baile y una narrativa visual cinematográfica.

Temas emblemáticos de su carrera encendieron al público y consolidaron uno de los shows más comentados en la historia reciente del Super Bowl, mientras la icónica “casita” —presente en su gira más reciente— sirvió como punto de encuentro para invitados del mundo del cine y la música.

Un mensaje de identidad y perseverancia

En uno de los momentos más emotivos, Bad Bunny compartió un mensaje dirigido a quienes dudan de sí mismos, explicando que su presencia en el Super Bowl es resultado de la constancia, la fe personal y el orgullo por el origen propio. La presentación incluyó escenas simbólicas, como una boda y referencias directas a la comunidad latina.

El cierre fue particularmente poderoso: un recorrido visual por todos los países del continente americano, acompañado de banderas y un mensaje que subrayó que el amor tiene más fuerza que el odio, frase que apareció en la pantalla gigante del estadio.

Trump estalla contra el show

La respuesta política no tardó. Donald Trump reaccionó con dureza, descalificando la presentación desde su plataforma digital y calificándola como ofensiva para Estados Unidos. El mandatario dejó ver su rechazo tanto al uso del español como a la estética del espectáculo, argumentando que no representaba los valores que, desde su visión, definen al país.

Sus declaraciones contrastaron con la recepción positiva del show a nivel internacional y con el contexto social en el que ocurre: el endurecimiento de las políticas lingüísticas y migratorias que han reducido la presencia del español en espacios oficiales estadounidenses.

El español irrumpe en el mayor escenario deportivo

Más allá del espectáculo, la actuación de Bad Bunny reabrió el debate sobre el lugar del español en Estados Unidos, un país donde millones de personas lo hablan diariamente, pero donde su visibilidad institucional ha sido limitada.

El Super Bowl, uno de los rituales culturales más influyentes del país, se convirtió en una vitrina global para el idioma y la cultura latina, amplificando su alcance mucho más allá del entretenimiento y posicionándolo como un acto político y cultural.

Un impacto que trasciende la música

El peso de Bad Bunny en la industria musical es incuestionable. Récords de reproducciones, premios internacionales y liderazgo global lo han consolidado como una de las figuras más influyentes del momento. Su participación no solo atrajo a nuevas audiencias a la NFL, sino que incrementó el interés por aprender español y comprender sus letras, reflejando un fenómeno cultural en expansión.

En este contexto, el Super Bowl no solo fue un evento deportivo, sino un espejo de las tensiones, identidades y transformaciones culturales que atraviesan a Estados Unidos.

Foto: Redes

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