El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva activó el procedimiento previsto en la Ley de Reciprocidad Económica de Brasil para evaluar una respuesta a los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos a productos brasileños, aunque por ahora mantiene abierta la vía diplomática para intentar frenar el impacto de las medidas.
La decisión representa un nuevo capítulo en la disputa comercial entre Brasil y la administración de Donald Trump, luego de que Washington estableciera sobretasas adicionales de 25 por ciento para determinados productos brasileños y de 12.5 por ciento en el marco de una medida relacionada con trabajo forzoso.
El gobierno brasileño notificó a Estados Unidos que iniciará consultas para buscar una salida negociada antes de avanzar con posibles contramedidas. La activación de la ley, por tanto, no significa que Brasil impondrá de inmediato nuevos aranceles a mercancías estadounidenses, sino que abre un procedimiento para estudiar las afectaciones y determinar una respuesta proporcional.
La Cámara de Comercio Exterior (Camex) deberá analizar las medidas estadounidenses y sus consecuencias para la economía brasileña. La legislación permite considerar distintas herramientas comerciales, por lo que la eventual respuesta no tendría que limitarse al aumento de impuestos de importación.
Lula mantiene la negociación mientras cuestiona las medidas de Washington
Brasil sostiene que los argumentos utilizados por Estados Unidos para justificar las nuevas barreras no corresponden con la realidad de sus relaciones comerciales y laborales. El gobierno de Lula también ha defendido que las sobretasas estadounidenses resultan injustificadas y ha optado por combinar la negociación bilateral con mecanismos internacionales.
“Los aranceles estadounidenses son injustificados y arbitrarios”, sostuvo el gobierno brasileño en su comunicación, al tiempo que planteó continuar la defensa de su posición por las vías diplomáticas y comerciales correspondientes.
Las nuevas medidas llegan en un momento de retroceso del intercambio entre ambos países. Según datos del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil, las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos sumaron 17.4 mil millones de dólares durante el primer semestre de 2026, una caída de 13 por ciento frente al mismo periodo de 2025.
Ante este escenario, Brasil también recurrió a la Organización Mundial del Comercio (OMC) para cuestionar las medidas estadounidenses y preservar una vía multilateral de solución de controversias.
El siguiente paso dependerá de las consultas con Washington y del análisis que realicen las autoridades brasileñas. Mientras tanto, el gobierno de Lula mantiene abierta la negociación, pero también prepara el terreno legal para responder a las medidas comerciales impulsadas por Trump.
Fotografías: X












