La tensión internacional tras la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei, provocó movilizaciones en varias ciudades de Pakistán, donde grupos de la comunidad chií salieron a las calles para condenar los ataques atribuidos a Estados Unidos y Israel contra Irán.
Las protestas ocurrieron principalmente en la capital paquistaní, Islamabad, así como en la ciudad portuaria de Karachi, donde las autoridades reforzaron los operativos de seguridad ante el riesgo de disturbios.
En Islamabad, cerca de 300 manifestantes se concentraron en una sentada para expresar su rechazo a los bombardeos y exigir el fin de las acciones militares contra Irán. Durante la protesta, los participantes mostraron retratos de Jamenei y lanzaron consignas contra Washington y Tel Aviv.
Ante la movilización, la policía instaló contenedores metálicos en avenidas cercanas a la sede diplomática estadounidense para impedir que la manifestación avanzara hacia la embajada. El acuerdo entre autoridades y organizadores permitió que la protesta se mantuviera a distancia de la misión diplomática, ubicada a unos tres kilómetros del punto de concentración.
El despliegue policial también se intensificó en Karachi después de que días antes un grupo de manifestantes irrumpiera en el consulado de Estados Unidos. Durante ese episodio se registraron daños en el inmueble y un intento de incendio.
Las fuerzas de seguridad utilizaron gas lacrimógeno, bastones y disparos para dispersar a la multitud. El saldo de esos enfrentamientos dejó al menos diez manifestantes muertos en Karachi y otros trece en ciudades del norte del país como Skardu y Gilgit.
Este viernes, nuevas concentraciones se llevaron a cabo en Karachi, aunque a varios kilómetros del consulado estadounidense, en un intento por evitar nuevos choques con las autoridades.

Advertencia de seguridad para estadounidenses
En medio del clima de tensión, la embajada de Estados Unidos en Islamabad emitió una alerta de seguridad dirigida a sus ciudadanos. En el aviso se recomendó reducir las actividades fuera del hogar ante el riesgo de protestas violentas.
Además, la representación diplomática reiteró la advertencia de no viajar a zonas consideradas de alto riesgo, entre ellas la provincia de Baluchistán, la región de Khyber Pakhtunkhwa y el territorio disputado de Cachemira, donde —según el comunicado— persisten amenazas de terrorismo y secuestro.
Las manifestaciones reflejan la fuerte reacción de sectores chiíes en Pakistán ante los acontecimientos en Irán. Aunque los chiíes representan cerca del 15% de la población del país —estimada en alrededor de 250 millones de habitantes—, la mayoría de los paquistaníes practica el islam suní.
En paralelo, grupos más pequeños de manifestantes suníes también realizaron protestas en Islamabad y Karachi para rechazar la ofensiva militar contra Irán, aunque estas movilizaciones se mantuvieron lejos de instalaciones diplomáticas y transcurrieron sin incidentes.
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