El Congreso de Perú aprobó la destitución del presidente interino José Jerí, quien llevaba apenas cuatro meses en el poder, al acumular votos suficientes en medio de investigaciones por presunta corrupción y reuniones no reportadas con empresarios extranjeros.
Con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, el Legislativo retiró la confianza al mandatario que había asumido tras la caída de Dina Boluarte. La medida obliga al Congreso a elegir de entre sus integrantes a un nuevo jefe de Estado que conduzca el país hasta el 28 de julio, cuando asuma el ganador de los comicios previstos para el 12 de abril.
La decisión profundiza la inestabilidad política peruana: desde 2018 el país ha tenido siete presidentes, varios destituidos o forzados a renunciar.
La fiscalía abrió en enero una indagatoria preliminar contra Jerí por presuntos actos de corrupción tras revelarse reuniones no registradas con empresarios chinos, incluyendo uno vinculado a la construcción de una central hidroeléctrica.
El caso, conocido mediáticamente como “Chifagate”, mostró imágenes del mandatario ingresando de noche a restaurantes fuera de agenda oficial. También se le cuestiona por encuentros con otro empresario bajo arresto domiciliario y por supuestas contrataciones irregulares dentro de su administración.
Jerí negó ilegalidades, aunque admitió haber cometido “errores” al acudir a las reuniones. Tras su destitución, regresará a su escaño legislativo hasta el cambio de mando.
El Congreso deberá designar en los próximos días a un nuevo presidente interino que gobierne durante la campaña electoral. Analistas prevén que la incertidumbre política continúe hasta la toma de posesión del próximo gobierno, en julio.
Foto: X













