Corte de Apelaciones de EE.UU. desestima demanda a 7 chocolateras por explotación en Costa de Marfil

Nestlé, Cargill, Mondelēz, Hershey, Olam, Barry Callebaut y Mars, los gigantes chocolateros eximidos por el desenlace

25 DE JULIO DE 2025. Un panel de la Corte de Apelaciones del Circuito de D.C. desestimó esta semana una demanda colectiva interpuesta contra siete de las principales compañías chocolateras del mundo, incluyendo Hershey, Nestlé y Mars. La acción legal acusaba a estas empresas de obtener cacao de Costa de Marfil, una región donde el trabajo infantil y la esclavitud moderna son prácticas generalizadas.

Los ocho demandantes, todos ciudadanos de Mali, relataron haber sido forzados a trabajar como niños en plantaciones de cacao en Costa de Marfil. Habían sido atraídos con promesas de empleos bien remunerados en áreas remotas del país de África Occidental, antes de lograr regresar a sus hogares tras meses o años de explotación.

El panel de tres jueces determinó que los demandantes no lograron demostrar de manera convincente la conexión causal entre la «empresa de la cadena de suministro» de los importadores de chocolate y las plantaciones específicas donde fueron explotados.

«Los demandantes en este caso merecen la mayor de las simpatías, y las personas que les arrebataron su infancia merecen la mayor condena», escribió el juez de circuito estadounidense Justin Walker en la opinión del tribunal. «Pero los demandantes no alegaron de manera plausible una conexión entre esas personas y los importadores. Por lo tanto, los demandantes carecen de legitimación para demandar a los importadores».

La demanda colectiva fue presentada ante el Tribunal de Distrito de EE. UU. para el Distrito de Columbia contra Nestlé, Cargill, Mondelēz, Hershey, Olam, Barry Callebaut y Mars. Se les acusaba de violar la Ley de Reautorización de Protección a las Víctimas de Tráfico (Trafficking Victims Protection Reauthorization Act), que permite a las víctimas reclamar daños a cualquier persona que se beneficie a sabiendas de una empresa que infrinja las leyes federales contra la esclavitud y el tráfico de personas.

Walker detalló que el «primer error de los demandantes» fue su incapacidad para definir «claramente —o incluso coherentemente— la ‘empresa’ en la que los importadores supuestamente participaron». Explicó que el demandante principal, Issouf Coubaly, no logró alegar de forma plausible que la pequeña granja de cacao donde fue forzado a trabajar a los 15 años, Guezouba, suministrara a alguno de los importadores demandados, ni siquiera a través de intermediarios. Su alegación se limitó a señalar que la granja estaba en un área de Costa de Marfil que «suministraba cacao principalmente a los demandados Nestlé, Cargill y Olam».

Terry Collingsworth, de International Rights Advocates y abogado principal de los demandantes, expresó su decepción con la decisión del panel en un comunicado enviado por correo electrónico. «El tribunal recompensó a los demandados multinacionales del chocolate… por ocultar sus cadenas de suministro de cacao, de tal manera que los exniños esclavos no pueden vincular a una compañía específica con las granjas en [Costa de Marfil] donde fueron esclavizados», afirmó Collingsworth, añadiendo que los demandantes están evaluando los próximos pasos.

El juez Walker subrayó que, para demostrar legitimación en esta etapa del proceso, los demandantes debían «alegar de manera plausible hechos específicos que mostraran que los importadores obtienen cacao de las granjas donde trabajaron, ya sea directamente o a través de intermediarios».

No es suficiente, indicó, alegar solo que algún importador «podría (o no podría) haber comprado cacao de una granja en un momento en que un demandante podría (o no podría) haber sido forzado a trabajar allí».

Corte de apelaciones retrasó veredicto sobre niños forzados a trabajar en Costa de Marfil, en espera de que Doe 1 v. Apple Inc. produjera sentencia

La decisión del Circuito de D.C. se retrasó hasta que se emitiera un fallo en un caso similar, Doe 1 v. Apple Inc., donde exmineros infantiles de cobalto alegaron que compañías tecnológicas estadounidenses habían violado el mismo estatuto de tráfico humano. En ese caso, el Circuito de D.C. determinó que los demandantes tenían legitimación, pero no lograron presentar una reclamación bajo el estatuto de tráfico. Walker señaló que, a diferencia de los mineros de cobalto que sí alegaron de forma plausible que las empresas tecnológicas obtenían cobalto de proveedores específicos que explotaban su trabajo forzado, demandantes del cacao no lograron establecer esa conexión directa o indirecta.

Los ocho demandantes, todos ciudadanos de Mali, relataron haber sido forzados a trabajar como niños en plantaciones de cacao en Costa de Marfil. Habían sido atraídos con promesas de empleos bien remunerados en áreas remotas del país de África Occidental, antes de lograr regresar a sus hogares tras meses o años de explotación.

FOTOGRAFÍA: WORLDCOCOAORGANIZATION.ORG

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