Documentos filtrados por The Guardian revelan que Estados Unidos estudia un plan para dividir la Franja de Gaza en dos áreas diferenciadas: una “zona verde”, destinada a proyectos de reconstrucción bajo control militar israelí e internacional, y una “zona roja”, donde permanecería la mayor parte de la población palestina en condiciones de ruinas y hacinamiento.
Según los informes, la zona verde estaría supervisada por tropas estadounidenses junto con contingentes de Israel, Reino Unido, Francia, Alemania, Países Bajos y naciones nórdicas, encargadas de garantizar seguridad, logística y atención médica de campaña. Los documentos indican que el objetivo sería incentivar a los civiles a trasladarse a esta área, aunque menos de la mitad de Gaza quedaría bajo esta protección.
La zona roja, en cambio, quedaría mayoritariamente sin reconstrucción, concentrando a más de dos millones de palestinos con graves carencias humanitarias. Organizaciones internacionales han expresado su profunda preocupación, advirtiendo que la estrategia podría empeorar la crisis humanitaria en la región.
El plan contemplaría también el despliegue inicial de una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) de hasta 20 mil efectivos, encargada de controlar fronteras y mantener la seguridad en la zona verde. Sin embargo, expertos comparan la iniciativa con los resultados de operaciones estadounidenses en Irak y Afganistán, sugiriendo posibles fracasos y dificultades en su implementación.
Mientras tanto, Israel continúa con operaciones militares en Gaza, incluyendo disparos de artillería en Shujaiya, Rafah y Jan Yunis, y arrestos en Cisjordania, pese a la tregua vigente desde el 10 de octubre, manteniendo la franja al borde de un colapso humanitario sin un plan efectivo de paz o reconstrucción internacional.
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