El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, denunció que los contenidos generados con inteligencia artificial que muestran escenarios de una supuesta intervención militar de Estados Unidos contra la isla forman parte de una estrategia de guerra psicológica. El funcionario advirtió que estas imágenes no deben leerse como simples piezas digitales, sino como materiales que buscan normalizar una agresión contra Cuba.
A través de un mensaje difundido en redes sociales, Rodríguez señaló que este tipo de contenidos presentan a Cuba como un país incapaz de decidir por sí mismo y colocan a Washington como supuesto árbitro de su destino. La denuncia apunta a una narrativa intervencionista que intenta disfrazar la presión extranjera como rescate, orden o libertad.
El canciller cubano comparó estas prácticas con campañas de propaganda utilizadas en otros momentos históricos para justificar guerras o intervenciones. De acuerdo con su planteamiento, las herramientas han cambiado, pero la lógica de presión imperial se mantiene mediante algoritmos, redes sociales e inteligencia artificial.
Rodríguez sostuvo que ningún país tiene derecho a fabricar imaginarios que sirvan para justificar una invasión, una amenaza militar o una operación de cambio de régimen. La posición de Cuba se centra en defender su soberanía frente a contenidos que, bajo apariencia tecnológica o viral, pueden alimentar escenarios de intervención.
La advertencia ocurre en un contexto de tensión permanente entre La Habana y Washington, marcado por sanciones, presión política y discursos que insisten en condicionar el rumbo interno de la isla. Para el gobierno cubano, estas campañas digitales forman parte de una ofensiva más amplia que busca instalar en la opinión pública la idea de que una agresión externa sería aceptable.
El canciller remarcó que la soberanía cubana no se decide en plataformas digitales, laboratorios de propaganda ni oficinas de Estados Unidos. Con ello, Cuba llamó a mirar críticamente los contenidos que circulan en redes, especialmente cuando intentan convertir una intervención militar en una salida política legítima.
Foto: Redes













