De la “disuasión” a la “amenaza inminente”: los pretextos cambiantes de EE.UU. para atacar a Irán

De 2020 a 2026, Washington ha cambiado las razones para atacar a Irán, en medio de tensiones internas en EE.UU.

2020: Soleimani y la “disuasión” que no buscaba guerra

En enero de 2020, durante el primer mandato del presidente en funciones de Estados Unidos, Donald Trump, un dron estadounidense mató al general iraní Qasem Soleimani en Bagdad. El Pentágono justificó la operación como una acción “destinada a disuadir futuros planes de ataque de Irán”.

La narrativa oficial insistía en que se trataba de una medida preventiva y limitada. En su primera declaración pública tras el ataque, Trump aseguró que Washington no buscaba un “cambio de régimen” ni iniciar una guerra con Teherán.

Sin embargo, la región entró en una espiral de tensión. Irán respondió con ataques contra bases que albergaban tropas estadounidenses en Irak, mientras Washington anunciaba el despliegue de más de 3,500 militares adicionales en Medio Oriente. Aunque la Casa Blanca negó intenciones de guerra, el equilibrio regional quedó alterado.

El argumento central en 2020 fue la disuasión preventiva: un ataque para evitar ataques.

2025: la infraestructura nuclear y una ofensiva de 12 días

Cinco años después, en 2025, la justificación cambió. La nueva ofensiva —también en coordinación con Israel— fue presentada inicialmente como una operación dirigida contra la infraestructura nuclear iraní. El discurso oficial se centró en impedir que Teherán avanzara en capacidades estratégicas que, según Washington, ponían en riesgo la seguridad regional y global.

Durante los aproximadamente 12 días que duró la ofensiva, la narrativa comenzó a ampliarse. Lo que inició como un ataque “quirúrgico” contra instalaciones específicas derivó en argumentos vinculados a la protección de aliados, la neutralización de capacidades militares y la estabilidad regional.

El cambio no fue menor: el eje dejó de ser exclusivamente nuclear y pasó a incorporar componentes de seguridad más amplios. Analistas en Washington señalaron entonces que dentro del propio aparato político estadounidense existían tensiones sobre el alcance real de la operación y sus objetivos estratégicos.

2026: “ataque inminente”, operación conjunta y muerte del Ayatolá

En 2026, el relato volvió a mutar. Funcionarios estadounidenses, entre ellos el senador Marco Rubio, sostuvieron que la acción militar en curso respondía a información de inteligencia que indicaba que Irán estaba a punto de bombardear bases estadounidenses en la región. El concepto clave reapareció: amenaza inminente.

La operación —realizada de manera conjunta con Israel— culminó con la muerte del Ayatolá, máxima autoridad política y religiosa iraní, lo que elevó la dimensión del conflicto a un punto inédito. La magnitud del resultado contrastó con la narrativa inicial de una acción defensiva limitada.

De la disuasión (2020), al freno nuclear (2025), y ahora a la prevención de un ataque inmediato (2026), el patrón muestra un desplazamiento constante en las razones públicas esgrimidas por Washington.

Las divisiones internas en EE.UU.

El relato cambiante no ocurre en el vacío. En el escenario político estadounidense persiste una tensión entre el liderazgo de Trump y sectores del establishment republicano y demócrata vinculados históricamente a posturas intervencionistas.

Mientras Trump ha sostenido en distintos momentos que no busca guerras prolongadas ni cambios de régimen, sectores más alineados con una política exterior tradicionalmente expansiva han defendido acciones preventivas más contundentes frente a Irán.

Esa tensión se refleja en los matices del discurso oficial: declaraciones que enfatizan contención y defensa conviven con operaciones de alto impacto estratégico. Para críticos dentro del propio Congreso estadounidense, los cambios en la justificación podrían evidenciar disputas sobre el verdadero alcance de la estrategia en Medio Oriente.

A seis años del ataque contra Soleimani, el denominador común sigue siendo la apelación a la prevención. Lo que varía es el motivo específico que la sustenta. En un contexto regional volátil y con el mercado energético bajo presión, la evolución del relato estadounidense no solo tiene implicaciones militares, sino también políticas y económicas a escala global.

Recuerda suscribirte a nuestro boletín

📲 https://bit.ly/3tgVlS0
💬 https://t.me/ciudadanomx