Autoridades de Estados Unidos decomisaron 138 armas de fuego que presuntamente serían traficadas hacia México desde Carolina del Norte, informó el embajador estadounidense Ronald Johnson. Entre el arsenal asegurado se encontraban dos rifles calibre .50, además de pistolas, fusiles, escopetas, revólveres y municiones, de acuerdo con imágenes y datos difundidos por la representación diplomática.
El aseguramiento fue resultado de una operación encubierta realizada por autoridades estadounidenses, que permitió interceptar las armas antes de que fueran enviadas a territorio mexicano. Johnson señaló que el decomiso forma parte de los esfuerzos para frenar el tráfico ilegal de armamento, un problema que durante años ha alimentado la capacidad de fuego de grupos criminales en México.
El embajador atribuyó la acción a la coordinación basada en inteligencia entre agencias de seguridad, y sostuvo que cada arma decomisada representa un riesgo menos para ambos países. Aunque presentó el operativo como parte del compromiso de Washington, el caso también confirma que Estados Unidos debe mantener y ampliar estos esfuerzos, pues buena parte del armamento utilizado por organizaciones criminales en México proviene de su territorio.
El decomiso cobra relevancia por la presencia de dos rifles calibre .50, armas de alto poder con antecedentes en ataques de alto impacto en México. Este tipo de armamento ha sido asociado con agresiones contra fuerzas de seguridad y hechos de violencia protagonizados por grupos del crimen organizado, por lo que su aseguramiento evita que lleguen a manos de estructuras delictivas.
La operación se inscribe en una agenda de cooperación bilateral que ha colocado el tráfico de armas como uno de los puntos centrales de la seguridad compartida. En ese contexto, México ha insistido en que la colaboración no puede limitarse al combate de drogas o migración, sino que también debe incluir acciones firmes para impedir que armas adquiridas en Estados Unidos crucen hacia territorio mexicano.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado previamente que Estados Unidos también debe hacer su parte para frenar el flujo de armas hacia México, del mismo modo en que exige cooperación contra el tráfico de drogas. Este decomiso muestra un avance concreto, pero también deja claro que la corresponsabilidad debe sostenerse con operativos permanentes, inteligencia y resultados verificables en ambos lados de la frontera.
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