La escalada retórica y política del gobierno de Estados Unidos contra Groenlandia ha encendido las alarmas en Europa, luego de que el presidente Donald Trump insistiera en su intención de hacerse con el control de este territorio autónomo perteneciente a Dinamarca.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que una agresión de Washington contra Groenlandia significaría un golpe devastador al sistema internacional de seguridad, ya que implicaría un ataque directo entre aliados de la OTAN. Según explicó, este escenario vaciaría de sentido a la alianza militar y pondría en peligro la estabilidad construida desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Frederiksen dejó claro que Dinamarca no aceptará amenazas ni presiones de Estados Unidos, subrayando que resulta inaceptable que un socio estratégico cuestione la soberanía de otro bajo el argumento de la seguridad. En su mensaje, insistió en que el respeto a las fronteras y al derecho internacional debe ser innegociable, especialmente entre países aliados.
Aunque reconoció que su gobierno toma con seriedad las intenciones de Trump, la mandataria danesa señaló que la postura estadounidense contradice los principios democráticos y el orden internacional basado en normas, pilares que Washington dice defender a nivel global.
Estados Unidos cuestiona la seguridad danesa pese a millonaria inversión
Frederiksen también rechazó los señalamientos de la Casa Blanca sobre una supuesta falta de compromiso danés en el Ártico, recordando que Dinamarca ha invertido cerca de 12 mil millones de euros en la defensa y seguridad de la región. Afirmó que, aunque no actúa desde el miedo, tampoco subestima el riesgo que representan las ambiciones estadounidenses.
Las declaraciones de Trump, quien ha puesto en duda la capacidad de Dinamarca para proteger Groenlandia, fueron interpretadas en Europa como una justificación peligrosa para intervenir en un territorio ajeno, utilizando el discurso de la seguridad nacional.
Europa cierra filas frente a la presión de Washington
Ante el endurecimiento del discurso estadounidense, la Unión Europea y varios gobiernos del continente expresaron un respaldo contundente a Dinamarca, advirtiendo que cualquier intento de modificar fronteras por la fuerza es inaceptable.
Desde Bruselas se reiteró que la soberanía nacional y la integridad territorial son principios fundamentales, mientras que líderes de Alemania, Francia, Reino Unido, España y los países nórdicos coincidieron en que solo Groenlandia y el Reino de Dinamarca pueden decidir el futuro de la isla.
Funcionarios europeos recordaron además que, al formar parte del Reino de Dinamarca, Groenlandia está protegida por la OTAN, lo que vuelve aún más grave cualquier insinuación de acción unilateral por parte de Estados Unidos.
Groenlandia rechaza el alarmismo, pero critica el discurso estadounidense
Desde Nuuk, el presidente del Gobierno autónomo de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, llamó a la calma, pero dejó claro que las relaciones internacionales deben basarse en el respeto y no en declaraciones que ignoran el estatus y los derechos del territorio.
Nielsen descartó escenarios de intervención militar y se mostró abierto a fortalecer la cooperación con Estados Unidos, aunque subrayó que dicho diálogo debe darse desde canales diplomáticos formales y no a través de mensajes mediáticos o amenazas veladas.
El líder groenlandés también rechazó comparaciones con otros conflictos recientes y recordó que Groenlandia es una democracia consolidada, capaz de decidir su propio rumbo sin injerencias externas.
Foto: Redes













