EE. UU. autoriza operaciones con banca pública venezolana en un esquema de alivio condicionado

Medidas parciales reactivan banca pública venezolana, pero bajo condiciones y supervisión estadounidense.

El Gobierno de Estados Unidos emitió nuevas licencias que permiten transacciones con la banca pública de Venezuela, incluyendo al Banco Central de Venezuela, en lo que se perfila como un alivio selectivo y condicionado del régimen de sanciones vigente desde hace años.

La medida fue anunciada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros, mediante las Licencias Generales N.º 56 y 57, que habilitan negociaciones comerciales y operaciones financieras clave. Este movimiento se inscribe en una reconfiguración gradual de la política estadounidense hacia Caracas.

La decisión ocurre días después de que Washington retirara de su lista de sancionados a la presidenta encargada Delcy Rodríguez, lo que refuerza la hipótesis de una flexibilización progresiva de las medidas coercitivas. No obstante, la funcionaria ha reiterado que el país sigue bajo restricciones estructurales: “Venezuela está sancionada y está bloqueada; esa realidad no ha cambiado”.

Alcance jurídico y operativo de las licencias

La Licencia General N.º 56 autoriza a empresas y personas a negociar contratos con el Estado venezolano, incluyendo acuerdos preliminares, memorandos de entendimiento y participación en licitaciones públicas. Este instrumento busca reactivar flujos comerciales estratégicos, particularmente vinculados al sector energético.

Por su parte, la Licencia General N.º 57 habilita transacciones financieras directas con instituciones estatales, entre ellas el Banco de Venezuela, el Banco Digital de los Trabajadores y el Banco del Tesoro. La disposición contempla operaciones como apertura de cuentas, pagos internacionales, remesas y servicios de corresponsalía en dólares.

En términos económicos, la inclusión de estos bancos en el sistema financiero internacional podría facilitar el acceso a mercados y mejorar la liquidez institucional, tras años de restricciones que limitaron severamente su operatividad externa.

Persisten restricciones estructurales y condicionamientos

Pese al alivio, el esquema mantiene limitaciones relevantes bajo supervisión de Washington. Las licencias prohíben operaciones con actores vinculados a Rusia, Irán, Corea del Norte y Cuba, así como con entidades relacionadas con China o incluidas en la lista de Nacionales Especialmente Designados (SDN).

Esto evidencia que el levantamiento parcial no implica una normalización plena, sino un mecanismo condicionado que preserva instrumentos de presión sobre sectores estratégicos de la economía venezolana.

Contexto político y reconfiguración bilateral

La flexibilización ocurre tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Washington y Caracas el pasado 5 de marzo, luego de contactos de alto nivel entre ambas administraciones.

Este giro se produce en un escenario complejo, marcado por tensiones recientes que incluyeron una agresión militar estadounidense en enero de 2026 y el traslado forzado del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores a Nueva York. Posteriormente, Estados Unidos reconoció al gobierno interino encabezado por Rodríguez.

En este contexto, las nuevas licencias reflejan una estrategia dual: apertura económica limitada junto a control político y financiero sostenido.

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Fotografía: Redes

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