Estados Unidos amplió los mecanismos de revisión de redes sociales para solicitantes de visas de no inmigrante, en una medida que refuerza los criterios de seguridad nacional y extiende el escrutinio sobre la vida digital de las personas extranjeras.
La Embajada estadounidense en México informó que, desde el 20 de marzo de 2026, se amplió la revisión de redes sociales durante el trámite de visas, con una intensificación a partir del 30 de marzo. Los solicitantes deberán mantener sus cuentas públicas para evitar retrasos en la evaluación, según el comunicado difundido por la representación diplomática.
La medida abarca no solo visas como H-1B y sus dependientes, así como las categorías F, M y J, sino también otras denominaciones especiales como A-3, G-5, K y R, entre varias más incluidas en el nuevo esquema de revisión.
Mayor peso de la huella digital en criterios de seguridad
Aunque no se detallaron razones específicas, desde 2025 el Departamento de Estado ha endurecido los protocolos de revisión digital, integrando la actividad en redes sociales como un elemento relevante para verificar identidad y antecedentes.
La embajada subrayó que la visa no constituye un derecho, sino un privilegio, y que cada solicitud es evaluada bajo criterios de seguridad nacional, lo que amplía el margen de discrecionalidad en las decisiones migratorias.
Requisitos administrativos y advertencias del proceso
Entre los requisitos vigentes, los solicitantes deben presentar el número de confirmación del formulario DS-160, el cual debe coincidir con el registrado en el sistema de citas. En caso de discrepancias, puede actualizarse sin cancelar la cita.
Asimismo, se advirtió que mantener perfiles privados podría retrasar el trámite, por lo que se recomienda que la información en redes sociales permanezca accesible durante todo el proceso de evaluación.
Implicaciones: más vigilancia sobre la vida digital
La ampliación de estos controles implica que publicaciones, interacciones y गतिविधad en línea podrán incidir en la resolución de las solicitudes, incorporando un nuevo nivel de vigilancia más allá de entrevistas y documentos oficiales.
Este cambio refleja cómo la huella digital se consolida como un factor central en políticas migratorias, en un contexto donde la seguridad internacional se articula cada vez más con mecanismos de supervisión tecnológica.
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Fotografía: Joe Raedle













