El Ejército de Canadá analiza por primera vez en más de un siglo un escenario de conflicto con Estados Unidos, un ejercicio teórico que refleja el deterioro sin precedentes en la relación entre ambos países históricamente aliados.
De acuerdo con información publicada por un medio canadiense, las Fuerzas Armadas de Canadá desarrollaron una modelización estratégica para evaluar cómo responderían ante una eventual invasión estadounidense. Dos altos funcionarios del Gobierno confirmaron la existencia de este análisis, el cual no constituye un plan militar operativo, sino un ejercicio conceptual para medir escenarios extremos.
Según explicaron las fuentes gubernamentales, la enorme superioridad militar de Estados Unidos impediría a Canadá sostener una defensa convencional prolongada. En ese contexto, el modelo plantea que, tras una resistencia inicial muy limitada, el país tendría que recurrir a tácticas de guerra de guerrillas, similares a las empleadas en conflictos asimétricos del siglo XX, con emboscadas, sabotajes y operaciones de pequeñas células armadas.
Los funcionarios consultados aclararon que no consideran probable una orden real de invasión por parte del presidente estadounidense Donald Trump, y subrayaron que, en la práctica, la cooperación militar bilateral continúa activa en diversos proyectos de defensa.
No obstante, el simple hecho de que el ejército canadiense contemple este escenario, aunque sea de manera teórica, evidencia un cambio profundo en la relación política y estratégica entre ambos países. Desde su victoria electoral en noviembre de 2024, Trump ha reiterado públicamente su interés en que Canadá se convierta en el estado número 51 de Estados Unidos.
El análisis también toma en cuenta la vulnerabilidad de Canadá en el Ártico, una preocupación que Trump ha utilizado como argumento para justificar su retórica expansionista, en una línea similar a la empleada respecto a Groenlandia.
El modelo militar canadiense concluye que las fuerzas armadas nacionales, con cerca de 68 mil efectivos activos y poco más de 30 mil reservistas, apenas podrían resistir una ofensiva estadounidense durante unos días. Posteriormente, la estrategia se basaría en resistencia irregular y apoyo internacional.
En ese escenario extremo, Canadá contemplaría solicitar respaldo del Reino Unido y Francia, dos potencias nucleares con las que mantiene vínculos históricos, culturales y políticos. Ottawa conserva una relación especial con Londres, cuyo monarca sigue siendo el jefe de Estado constitucional canadiense, mientras que Quebec mantiene profundos lazos con Francia por su herencia lingüística y colonial.
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