El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, minimizó la magnitud del conflicto con Irán al asegurar que no considera apropiado definirlo como una guerra, pese a los enfrentamientos militares que ambos países han protagonizado durante los últimos meses.
Durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, Vance sostuvo que “yo no lo llamaría una guerra”, al referirse a las hostilidades que comenzaron el pasado 28 de febrero y que ya superan los seis meses.
El vicepresidente aseguró además que “no hay intercambio de fuego en este momento”, aunque reconoció que Estados Unidos e Irán han intercambiado ataques en el golfo Pérsico durante los últimos días.
Sus declaraciones buscan presentar el conflicto como una serie de operaciones militares acotadas, en contraste con la percepción de una confrontación abierta que ha involucrado a Washington, Teherán e Israel.
Vance defiende resultados de las operaciones militares
De acuerdo con el vicepresidente estadounidense, las principales operaciones militares duraron alrededor de seis semanas y permitieron a Estados Unidos destruir instalaciones nucleares iraníes.
La declaración llega cuando el conflicto enfrenta una etapa de tensión que también tiene consecuencias fuera del terreno militar. Uno de los principales focos de preocupación se encuentra en el estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el transporte internacional de petróleo.
El bloqueo o las restricciones al tránsito en esa vía han contribuido al incremento de los precios de la gasolina, un factor que podría tener consecuencias políticas para el Partido Republicano de cara a las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre.
La disputa también mantiene abierto el debate sobre los objetivos de la intervención militar. La información de origen señala que la ofensiva iniciada por Estados Unidos e Israel no ha conseguido hasta ahora derrocar al Gobierno iraní, uno de los objetivos señalados dentro del contexto del conflicto.
La rueda de prensa de Vance ocurrió además en un momento de cambios dentro de la comunicación de la Casa Blanca. Se trató de la primera comparecencia de este tipo desde que Karoline Leavitt dejó el cargo de portavoz presidencial el mes pasado, sin que hasta ahora haya un reemplazo.
Mientras Washington intenta presentar las operaciones como una campaña limitada, la continuidad de las tensiones con Irán mantiene abiertas las dudas sobre el alcance real del conflicto, su costo económico y sus posibles repercusiones políticas en Estados Unidos.
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