La presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció sobre la elección presidencial en Colombia y pidió atender los señalamientos del mandatario Gustavo Petro sobre presuntas irregularidades en el proceso. La postura ocurre después de una primera vuelta marcada por el avance del candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella, quien obtuvo una ventaja preliminar frente al progresista Iván Cepeda, abanderado del Pacto Histórico.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum sostuvo que debe respetarse la autodeterminación del pueblo colombiano, pero también consideró relevante que las autoridades electorales revisen a fondo las denuncias planteadas por Petro y Cepeda. La mandataria mexicana subrayó que la voluntad popular debe ser el principio central de cualquier proceso democrático, especialmente cuando existen cuestionamientos sobre el conteo y posibles votaciones atípicas.
De acuerdo con los resultados preliminares, De la Espriella alcanzó 10 millones 300 mil votos, equivalentes al 43.74 por ciento, mientras que Cepeda obtuvo 9 millones 683 mil sufragios, con 40.90 por ciento. La diferencia obligó a una segunda vuelta, prevista para el 21 de junio, en la que Colombia definirá entre la continuidad del proyecto progresista o el regreso de una derecha que plantea reducir el Estado y endurecer la política de seguridad.
Cepeda denunció inconsistencias en el conteo, entre ellas un desfase de 885 mil registros que, según su equipo, debe ser aclarado por las autoridades electorales. También señaló mesas con comportamientos atípicos durante la votación. Estos reclamos fueron respaldados por Petro, quien pidió esperar el escrutinio formal antes de reconocer resultados definitivos, en un contexto de alta polarización política.
Sheinbaum reconoció afinidad con las propuestas representadas por Petro y Cepeda, aunque insistió en esperar el desenlace institucional del proceso colombiano. Además, al referirse a la presencia del dirigente priista Alejandro Moreno como observador electoral, respondió con ironía. El comentario reflejó la contradicción de sectores de la derecha mexicana que cuestionan procesos electorales en otros países mientras cargan con su propio historial político.
La elección colombiana se perfila como una disputa clave para América Latina. El avance de De la Espriella reactivó a figuras conservadoras como Álvaro Uribe e Iván Duque, mientras el progresismo busca sostener una agenda centrada en programas sociales y diálogo de paz. La segunda vuelta definirá no sólo el próximo gobierno, sino también el rumbo político de una región nuevamente presionada por el regreso de proyectos de derecha.
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