El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, reconoció las acciones emprendidas por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum para reforzar la seguridad en Michoacán y permitir el regreso gradual de actividades del personal estadounidense vinculado con la inspección del aguacate.
A través de redes sociales, el diplomático destacó la coordinación entre autoridades de ambos países y particularmente los acuerdos alcanzados con el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, así como con la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
Johnson sostuvo que el comercio del aguacate representa un beneficio compartido para México y Estados Unidos, al tiempo que valoró el liderazgo de Sheinbaum para atender las condiciones de seguridad que habían provocado la suspensión temporal de actividades estadounidenses en territorio michoacano.
La reactivación de las actividades estadounidenses comenzó de manera parcial en los municipios de Tancítaro, Tacámbaro y Uruapan, además del corredor comprendido entre Morelia y Pátzcuaro.
La medida forma parte de un proceso gradual que busca generar las condiciones para restablecer completamente las labores del gobierno estadounidense en la entidad.
Sin embargo, el regreso parcial de actividades no implica que Estados Unidos haya retirado su alerta de viaje para Michoacán. La Embajada estadounidense mantiene a la entidad en nivel 4, correspondiente a la recomendación de “no viajar”.
La suspensión había sido anunciada el 5 de agosto, luego de que autoridades estadounidenses reportaran una amenaza contra intereses de su gobierno en Michoacán. La medida afectó directamente las actividades relacionadas con la inspección de productos agrícolas y provocó preocupación en el sector aguacatero.
Aguacate, en el centro de la relación comercial
La Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM) informó que México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo para reanudar parcialmente las exportaciones, con un primer envío de mil toneladas.
La importancia económica del acuerdo radica en la fuerte dependencia del mercado estadounidense respecto al aguacate mexicano. México concentra aproximadamente 87 por ciento de las ventas de este producto hacia Estados Unidos, por lo que cualquier interrupción en las inspecciones y exportaciones genera efectos en ambos lados de la frontera.
En este contexto, la postura de Johnson coloca a la seguridad y la cooperación bilateral como elementos centrales para recuperar la normalidad en una actividad comercial estratégica para Michoacán y para la relación económica entre México y Estados Unidos.
La reanudación, por ahora, será gradual y estará acompañada por nuevas medidas de seguridad destinadas a garantizar las condiciones para que el personal estadounidense pueda desarrollar sus funciones en la entidad.
Mientras tanto, el sector aguacatero enfrenta también presiones desde Estados Unidos. La Comisión del Aguacate de California pidió al gobierno de ese país considerar medidas arancelarias relacionadas con las reglas de origen durante las próximas negociaciones del T-MEC.
El escenario coloca al aguacate mexicano nuevamente como un asunto que rebasa el terreno agrícola y se inserta en la agenda de seguridad, comercio y cooperación entre los gobiernos de México y Estados Unidos.

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