El gobernador de Utah, Spencer Cox, desató polémica al declarar que esperaba que el atacante de Charlie Kirk no fuera originario de Estados Unidos. “Durante 33 horas recé para que, si esto tenía que pasar aquí, no fuera uno de nosotros — que alguien viniera de otro estado, de otro país… Lamentablemente, esa oración no fue respondida como esperaba… Pero sucedió aquí, y fue uno de nosotros”, dijo en conferencia de prensa.
Cox añadió que lamentablemente sus oraciones no fueron escuchadas: el detenido, Tyler Robinson, es ciudadano blanco estadounidense. Para el gobernador, el crimen no solo fue contra una persona, sino contra los principios democráticos del país: “Es un ataque al experimento americano, a nuestros ideales y a la base de lo que somos”.
Las declaraciones de Cox generaron fuertes críticas en redes sociales. Varios usuarios lo acusaron de racismo y prejuicios al insinuar que prefería que el responsable fuera un extranjero o migrante. “Estas personas no pueden dejar de exponerse… rezaba que fuera un inmigrante para justificar sus visiones racistas”, escribió un internauta.
Mientras tanto, Robinson enfrenta cargos por asesinato con agravantes, disparo de arma de fuego y obstrucción de la justicia. Se encuentra recluido en la cárcel del condado de Utah.
El caso fue confirmado como un ataque político dirigido, lo que avivó la preocupación por la escalada de violencia política en Estados Unidos.
El vicepresidente JD Vance agradeció al gobernador, al FBI y a la policía local por el rápido trabajo. En un mensaje publicado en X, aseguró que se trató de “un gran avance” y reconoció el esfuerzo de autoridades y de la ciudadanía que aportó información.
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Fotografía: Redes













