Estados Unidos confirmó que continuará vendiendo armamento a los países de la OTAN para que estos lo transfieran a Ucrania mediante el mecanismo conocido como PURL (Lista Priorizada de Requerimientos de Ucrania), estrategia que ha movilizado más de 6 mil millones de dólares en equipo militar desde su puesta en marcha.
El anuncio lo realizó el embajador estadounidense ante la OTAN, Matthew Whitaker, durante una conferencia virtual previa a la cumbre de la alianza, programada para los días 7 y 8 de julio en Ankara, donde el respaldo militar a Ucrania volverá a ocupar un lugar central en la agenda.
El diplomático aseguró que Washington mantendrá esta política y llamó a los gobiernos europeos a incrementar su participación financiera en el suministro de armamento.
«Vamos a seguir haciendo lo que estamos haciendo y esperamos que nuestros aliados se unan a nosotros en ese esfuerzo», declaró Whitaker.
Europa asume mayor costo del suministro militar
El mecanismo PURL comenzó a operar en julio de 2025 con el objetivo de mantener el flujo de armamento hacia Ucrania sin que el gobierno estadounidense absorbiera directamente el costo de las adquisiciones.
Bajo este esquema, los países aliados financian la compra de armamento fabricado en Estados Unidos, mientras Ucrania presenta las listas de sus necesidades militares. Entre el equipo adquirido destacan sistemas antiaéreos Patriot y misiles PAC-3.
Whitaker afirmó que este programa representa un «éxito», al tiempo que insistió en que Europa debe asumir una mayor responsabilidad en el financiamiento del conflicto y fortalecer tanto su industria militar como la estadounidense.
Los compromisos económicos crecieron de manera importante durante los últimos meses. Mientras en febrero los aliados contemplaban inversiones por 4 mil 500 millones de dólares, actualmente el monto supera los 6 mil millones de dólares, cifra que refleja el aumento del gasto militar dentro de la OTAN.
Crecen cuestionamientos por el negocio del armamento
La estrategia también ha despertado críticas entre algunos gobiernos europeos, que consideran que el esquema favorece principalmente a la industria armamentista de Estados Unidos, ya que una parte considerable de los recursos destinados al rearme termina en empresas estadounidenses.
El propio embajador reconoció que cerca de la mitad de los 120 mil millones de dólares invertidos por Europa en defensa durante el último año benefició a fabricantes de ese país.
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