El cierre del espacio aéreo en El Paso, Texas, en la frontera con México, se debió a pruebas relacionadas con drones, según medios estadounidenses que citan a fuentes informadas del tema. La suspensión temporal del tráfico aéreo sorprendió a autoridades locales y provocó desvíos de vuelos, incluyendo evacuaciones médicas hacia ciudades cercanas.
CBS News detalló que el Pentágono había planificado el uso de tecnología militar cerca de Fort Bliss, base contigua al Aeropuerto Internacional de El Paso, con el objetivo de practicar el derribo de drones. Dos fuentes identificaron la tecnología como un láser de alta energía.
Aunque se habían programado reuniones para evaluar los impactos de seguridad, los funcionarios del Pentágono querían probar la tecnología antes, argumentando que cumplían los requisitos del Código 130i de Estados Unidos, que regula la protección de ciertas instalaciones contra aeronaves no tripuladas.
El director de la FAA, Bryan Bedford, decidió cerrar el espacio aéreo sin alertar previamente a la Casa Blanca, al Pentágono ni a funcionarios de Seguridad Nacional, generando desconcierto en las autoridades locales.
Fuentes cercanas a la administración Trump explicaron que el cierre se debió al uso de nueva tecnología antidrones por parte del Departamento de Defensa y la preocupación sobre riesgos para otras aeronaves en la zona. De acuerdo con Politico, el Pentágono notificó a la FAA sobre el despliegue de los sistemas, pero no proporcionó detalles suficientes para garantizar la seguridad de las operaciones. Los láseres representan un peligro real para los pilotos durante despegues y aterrizajes.
CBS informó que, durante las pruebas, la tecnología antidrones fue utilizada para derribar lo que se creyó un dron extranjero, pero resultó ser un globo de fiesta, según coincidieron fuentes de Fox News. Este error contribuyó al cierre total del espacio aéreo alrededor del aeropuerto de El Paso.
A pesar de esto, el secretario de Transporte, Sean Duffy, junto con funcionarios de la Casa Blanca y del Pentágono, atribuyeron inicialmente el cierre a la incursión de drones de un cártel mexicano, afirmando que la amenaza había sido neutralizada, sin mencionar las pruebas antidrones.
El alcalde de El Paso, Renard Johnson, criticó la falta de comunicación y calificó la medida de drástica, asegurando que la comunidad estaba preocupada y afectada por la decisión unilateral de la FAA. La suspensión provocó caos, con vuelos médicos desviados a ciudades cercanas y perturbaciones en el transporte aéreo local.
Legisladores demócratas, incluyendo a Veronica Escobar y Joaquín Castro, exigieron explicaciones al gobierno federal. Escobar señaló que ni la ciudad ni las operaciones aeroportuarias recibieron aviso previo y cuestionó la lógica de la información proporcionada. Castro agregó que la medida precipitada podría minar la confianza en la seguridad pública y solicitó una explicación inmediata y justificada por parte del presidente.
Finalmente, la FAA levantó rápidamente la restricción, reconociendo que no había amenaza para la aviación comercial, dejando en evidencia las contradicciones entre la administración federal, la FAA y el Pentágono, así como la confusión y alarma entre la comunidad de El Paso.
Foto: Redes













