La Fiscalía del condado de Harris abrió una investigación independiente por la muerte de Lorenzo Salgado Araujo, migrante mexicano de 52 años que recibió un disparo de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas durante un operativo en Houston. El médico forense determinó que falleció por una herida de bala en el torso y clasificó su muerte como homicidio, mientras familiares, activistas y representantes políticos exigen esclarecer la actuación de las autoridades migratorias estadounidenses.
El fiscal de distrito Sean Teare informó que personal de su oficina acudió al lugar de los hechos y comenzó a recopilar grabaciones de cámaras de seguridad. Sin embargo, señaló que las autoridades locales no han recibido el mismo nivel de acceso que normalmente obtienen cuando investigan un tiroteo protagonizado por agentes del orden, una limitación que vuelve a colocar bajo sospecha la opacidad con la que las corporaciones federales manejan el uso letal de la fuerza.
La Fiscalía advirtió que investigará cualquier posible delito estatal, entre ellos homicidio, homicidio involuntario o manipulación de pruebas, sin importar el cargo de quien resulte responsable. Paralelamente, la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional abrió una pesquisa federal. El DHS sostiene que Salgado ignoró instrucciones e intentó arrollar a los agentes, por lo que uno de ellos disparó supuestamente en defensa propia, versión que ya enfrenta cuestionamientos directos.
Los tres hombres que viajaban con Salgado desmintieron el relato oficial y aseguraron, mediante testimonios recabados por su abogado, que ningún agente estaba frente al vehículo cuando ocurrieron los disparos. Según sus declaraciones, los elementos del ICE chocaron sus unidades contra la camioneta de trabajo y dispararon cuando el mexicano se disponía a bajar, sin que él intentara embestir a los oficiales. Los testigos ofrecieron versiones coincidentes pese a ser entrevistados por separado.
Salgado vivía en Estados Unidos desde hacía más de tres décadas, era padre de tres ciudadanos estadounidenses, carecía de antecedentes penales y dirigía un negocio de construcción. La mañana del operativo recogía a trabajadores para trasladarse a una obra en Magnolia Park, un barrio históricamente latino de Houston. La congresista Sylvia García y reportes periodísticos también indicaron que el despliegue no estaba dirigido originalmente contra él, sino contra dos migrantes guatemaltecos, lo que incrementa las dudas sobre la actuación del ICE.
El caso ocurre en medio de un patrón cada vez más cuestionado. Al menos seis personas han muerto este año por disparos de agentes migratorios, incluidos los ciudadanos Renée Good y Alex Pretti, cuyos casos provocaron choques entre autoridades estatales y federales. La versión utilizada por el DHS para justificar la muerte de Salgado —que el vehículo fue usado como arma— coincide con argumentos previos posteriormente contradichos por videos, mientras organizaciones como LULAC ofrecen recompensas para obtener grabaciones que permitan reconstruir los hechos.
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