El presidente de Chile, Gabriel Boric, lanzó una fuerte crítica contra los líderes internacionales que, desde su perspectiva, buscan congraciarse con Donald Trump mediante una postura sumisa, señalando que esa actitud no genera beneficios reales y solo deteriora la dignidad política de quienes la adoptan.
El mandatario chileno reaccionó luego de que el Departamento de Estado de Estados Unidos difundiera un mensaje en redes sociales en el que reafirmaba su dominio estratégico sobre el hemisferio occidental y advertía que la administración de Trump no tolerará amenazas a su seguridad. Ante ello, Boric cuestionó el actuar del gobierno estadounidense, acusándolo de incumplir de manera reiterada el Derecho Internacional y de afectar principios básicos de respeto a la dignidad humana.
La postura del jefe de Estado se da en un contexto de tensión diplomática tras la reciente operación militar ordenada por Washington en Caracas, con la que se detuvo a Nicolás Maduro y a su esposa, Cecilia Flores. Boric ya había manifestado días antes su rechazo categórico a esta intervención, al considerar que la presencia directa de un Estado extranjero en territorio venezolano representa un precedente grave para la región.
Postura regional frente a la crisis venezolana
Aunque durante su mandato Boric ha mantenido una posición crítica frente al gobierno de Maduro, en esta ocasión decidió sumarse a una respuesta regional coordinada. Chile firmó una declaración conjunta junto a España, Brasil, Colombia, México y Uruguay, en la que los gobiernos expresaron su oposición a acciones militares unilaterales en Venezuela.
En el documento, los países firmantes recalcaron que América Latina y el Caribe deben preservarse como una zona de paz, basada en el respeto mutuo, la solución pacífica de los conflictos y la no intervención, e hicieron un llamado a la unidad regional, dejando de lado las diferencias ideológicas.
Finalmente, Boric insistió en que Naciones Unidas debe asumir un papel más activo frente a la crisis venezolana, tanto en el ámbito diplomático como en la vigilancia de posibles efectos colaterales, entre ellos un aumento de los flujos migratorios hacia el sur del continente, lo que podría impactar directamente en las fronteras chilenas.
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