La administración de Donald Trump ha enviado a ciudadanos mexicanos deportados hacia Guatemala y Honduras, pese a que el Gobierno de México mantiene abierta la recepción de sus connacionales, de acuerdo con información atribuida por CBS News a funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
La práctica se habría aplicado durante varios meses y alcanzaría a cientos de mexicanos, aunque hasta ahora no se ha informado una cifra oficial. Según los funcionarios consultados, la estrategia busca dificultar que las personas deportadas intenten regresar rápidamente a la frontera con Estados Unidos y generar un efecto disuasorio entre quienes planean ingresar de manera irregular.
La medida forma parte de una política más amplia de Washington para trasladar migrantes a terceros países, mecanismo que la administración Trump ha extendido mediante acuerdos con diferentes gobiernos. Honduras y Guatemala se encuentran entre las naciones que han aceptado recibir personas deportadas que no necesariamente son sus ciudadanos.
México rechaza envío de sus ciudadanos a otros países
En un comunicado a CBS News, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) manifestó su rechazo a que ciudadanos mexicanos sean deportados a naciones distintas de México y sostuvo que el país está dispuesto a recibir a todas las personas de nacionalidad mexicana expulsadas de Estados Unidos.
La dependencia mexicana también señaló que no existe un acuerdo vigente mediante el cual México haya autorizado este tipo de traslados de sus ciudadanos a terceros países, y reiteró que busca garantizar su regreso seguro al territorio nacional.
Por su parte, el DHS defendió la estrategia migratoria de la administración Trump y señaló que continuará utilizando los mecanismos legales disponibles para incrementar las deportaciones. Estados Unidos ha ampliado desde 2025 el uso de terceros países como destino para personas sujetas a procesos de expulsión.
Especialistas en migración consideran inusual la aplicación de esta política a ciudadanos mexicanos, debido a que México históricamente ha recibido a sus propios nacionales deportados desde Estados Unidos. Adam Isacson, investigador de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, consideró que enviar a los mexicanos más al sur también funciona como una forma de dificultar un nuevo intento de cruce y reforzar el mensaje disuasorio de Washington.
Fotografía: Redes












