El gobierno de Estados Unidos busca modificar las reglas automotrices del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para exigir que los vehículos fabricados en Norteamérica contengan al menos 50% de valor producido en territorio estadounidense. La propuesta impulsada por la administración de Donald Trump elevaría además de 75% a 82% el requisito de contenido regional para acceder al trato comercial preferencial.
El planteamiento fue presentado durante las conversaciones entre México y Estados Unidos realizadas esta semana en Ciudad de México, en el marco de la revisión del tratado vigente desde 2020. La propuesta representa un cambio sustancial frente al modelo actual, que reconoce componentes producidos en cualquiera de los tres países socios, sin reservar una proporción específica para la industria estadounidense.
Actualmente, los automóviles deben alcanzar 75% de contenido regional para recibir beneficios comerciales del T-MEC. El acuerdo también establece que 40% del valor de los automóviles de pasajeros y 45% en camionetas se produzca en instalaciones con salarios altos, condición que puede cumplirse en Estados Unidos o Canadá. La exigencia planteada por Washington modificaría ese equilibrio al privilegiar directamente la producción estadounidense.
El cambio también genera incertidumbre para Canadá, que no participó en las conversaciones donde se habría presentado la propuesta. Representantes de la industria automotriz advierten que Washington podría negociar primero con México y posteriormente trasladar el planteamiento a Ottawa con margen reducido de negociación. La estrategia de Trump coloca bajo presión el carácter trilateral del acuerdo y las cadenas productivas construidas entre los tres países.
La revisión ocurre mientras el gobierno estadounidense mantiene una política de aranceles sobre vehículos, autopartes y metales provenientes de México y Canadá. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, ha anticipado que algunas tarifas podrían continuar aun dentro de un T-MEC revisado. Así, Washington combina la negociación comercial con medidas que encarecen y condicionan el acceso de sus socios al mercado estadounidense.
El sector automotriz mexicano forma parte de una cadena regional integrada durante décadas, con plantas, proveedores y exportaciones vinculadas al mercado norteamericano. De avanzar la propuesta de Trump, México enfrentaría nuevas exigencias para conservar preferencias comerciales, mientras Estados Unidos buscaría trasladar producción a su territorio mediante reglas más restrictivas dentro del propio tratado.
Foto: Redes













