Un ataque aéreo de gran escala en Líbano provocó una de las jornadas más letales desde el inicio de la actual ofensiva, con centenares de víctimas civiles y un sistema de salud al borde del colapso.
De acuerdo con un comunicado del ejército atacante, alrededor de 50 aviones de guerra bombardearon zonas habitadas durante apenas 10 minutos, impactando viviendas con personas en su interior. El saldo preliminar asciende a 254 personas fallecidas y mil 156 heridas, en lo que ya se considera el día más mortífero de la actual escalada.
La magnitud de la tragedia desbordó de inmediato la capacidad hospitalaria. Los centros médicos de Beirut se vieron saturados por cadáveres, heridos graves y restos humanos, en escenas descritas por personal sanitario como sin precedentes. El doctor Saad Bou Hmeine, del Hospital Gubernamental de Beirut, afirmó que “lo ocurrido superó todas nuestras expectativas”, señalando que incluso fue necesario habilitar cámaras frigoríficas adicionales ante la acumulación de cuerpos.
Otro elemento alarmante fue la escasez de sobrevivientes en las zonas atacadas, lo que elevó la proporción de fallecidos respecto a heridos. Bou Hmeine indicó que muchos de los casos recibidos eran críticos, con lesiones severas que requirieron intervenciones complejas, incluidas cirugías craneales.
En la misma línea, el doctor Ghassan Abu Sitta detalló que en el Hospital Universitario Americano de Beirut la mayoría de los pacientes ingresaron en estado extremadamente grave, requiriendo cuidados intensivos, lo que llevó a una rápida saturación de las instalaciones.
La crisis se replicó en distintos hospitales, que, pese a contar con protocolos de emergencia, no lograron anticipar una afluencia simultánea de tal magnitud. La movilización de ambulancias también fue extraordinaria; solo la Cruz Roja desplegó un centenar de unidades para atender la emergencia.
Frente al caos inicial, el Ministerio de Salud implementó medidas para reorganizar la atención médica. Pacientes estables fueron dados de alta o trasladados fuera de Beirut, mientras que los casos críticos se redistribuyeron entre distintos centros hospitalarios para optimizar recursos.
Asimismo, la Asociación Médica de Beirut convocó a personal sanitario a reforzar la atención. Los equipos médicos establecieron criterios de clasificación para priorizar intervenciones urgentes, en un contexto donde la capacidad hospitalaria sigue bajo presión extrema.
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Fotografía: Redes













