En medio de la creciente tensión geopolítica en Oriente Medio, los hutíes en Yemen y grupos aliados a Irán evalúan endurecer su postura frente a Estados Unidos e Israel, lo que podría traducirse en nuevas acciones en rutas marítimas estratégicas. De acuerdo con reportes difundidos por la agencia iraní Fars, la escalada podría materializarse en los próximos días.
Uno de los escenarios que preocupa al comercio internacional es el posible cierre del estrecho de Bab el-Mandeb, paso que conecta el Mar Rojo con el golfo de Adén y por donde transita alrededor del 12% del comercio marítimo mundial. Un bloqueo en esa zona afectaría directamente las rutas hacia el Canal de Suez y podría generar repercusiones en los precios globales de mercancías y energía.
Según la información citada por la agencia iraní, fuentes cercanas a los insurgentes advierten que “el dedo en el gatillo ya está sobre la mesa”, insinuando que una acción ofensiva podría ocurrir en cualquier momento si la confrontación regional continúa intensificándose.
El escenario no es nuevo. Entre noviembre de 2023 y enero de 2025, ataques de los hutíes contra buques mercantes en el Mar Rojo redujeron el tráfico marítimo, obligando a varias navieras internacionales a modificar sus rutas para evitar la zona, lo que elevó costos logísticos y de seguros para el transporte global.
De ampliarse la confrontación, el cierre de Bab el-Mandeb complicaría el tránsito de mercancías entre Asia, Europa y África, agravando la fragilidad logística de una región marcada por conflictos prolongados.
Además, la tensión se intensifica por el cierre de facto del estrecho de Ormuz anunciado por Irán, una vía clave para el flujo de petróleo desde el Golfo Pérsico hacia los mercados internacionales, lo que podría multiplicar los impactos económicos y energéticos a escala global.
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Fotografía: Redes













