Irán advierte que atacará bases de EE.UU. si Trump lanza una ofensiva militar

Starlink permitió difundir imágenes pese al apagón de internet

La escalada verbal y política impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump ha colocado a Medio Oriente al borde de una confrontación regional, luego de que Irán advirtiera que responderá militarmente contra bases estadounidenses si Washington lanza un ataque contra su territorio.

El ministro de Defensa iraní, Aziz Nafizardeh, sostuvo que cualquier ofensiva contra Irán activará una respuesta directa y contundente, que incluiría no solo instalaciones militares de Estados Unidos, sino también bases de otros países que colaboren con una agresión. El mensaje se produce en un contexto de amenazas reiteradas de Trump, quien ha planteado la posibilidad de intervenir militarmente bajo el argumento de proteger a manifestantes iraníes.

El antecedente inmediato de esta tensión se remonta a junio del año pasado, cuando fuerzas estadounidenses bombardearon instalaciones nucleares iraníes, una operación que, según Teherán, provocó más de mil muertes, en su mayoría civiles. Aquella ofensiva derivó en un ataque de represalia iraní contra una base estadounidense en Catar, episodio que evidenció el riesgo de una escalada mayor.

Mientras Trump insiste en una narrativa de intervención “humanitaria”, Irán atraviesa su mayor ola de protestas en al menos tres años, detonada por el colapso económico y la fuerte depreciación de su moneda. Las autoridades iraníes reconocieron miles de muertos y celebran funerales masivos de integrantes de sus fuerzas de seguridad, en un intento por proyectar control interno y cohesión política.

En paralelo, el conflicto se trasladó al terreno tecnológico. Tras el cierre total de telecomunicaciones e internet ordenado por el gobierno iraní, el servicio satelital Starlink, operado por SpaceX, redujo sus tarifas y facilitó el acceso gratuito a su red, permitiendo que imágenes y videos de la represión circularan fuera del país. Activistas señalaron que esta conectividad fue clave para documentar la magnitud de la violencia, incluidos registros de cientos de cuerpos en instalaciones forenses.

La participación indirecta de empresas estadounidenses en este escenario refuerza la percepción de injerencia externa, una acusación que Teherán ha dirigido tanto a Washington como a Israel. Para el gobierno iraní, la combinación de amenazas militares, presión política y apoyo tecnológico a la protesta constituye un intento coordinado de desestabilización.

Lejos de moderar el discurso, Trump ha profundizado una estrategia que normaliza la intervención y amplía el riesgo de un conflicto abierto, en una región ya marcada por guerras prolongadas. La advertencia iraní deja claro que cualquier ataque no quedaría sin respuesta y que el costo de una escalada recaería no solo en Irán, sino en toda la red militar estadounidense desplegada en Medio Oriente.

Foto: Redes

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