Israel ejecutó este sábado una nueva serie de ataques aéreos contra milicianos de Hamás en la Franja de Gaza, en lo que constituye la más reciente violación del alto el fuego vigente desde el 10 de octubre. Autoridades sanitarias gazatíes reportaron al menos 24 muertos y 54 heridos, entre ellos numerosos niños, en una jornada que reaviva el temor a un colapso total del frágil cese de hostilidades.
Los bombardeos occurrieron en un momento crítico, cuando la comunidad internacional intenta impulsar una nueva arquitectura de seguridad para Gaza. Este mismo lunes, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó un plan impulsado por Estados Unidos que contempla el despliegue de una fuerza internacional de estabilización, la instalación de un gobierno transitorio supervisado por el presidente Donald Trump y la apertura de una ruta política hacia un eventual Estado palestino.
De acuerdo con los reportes médicos, uno de los ataques más letales se registró en el barrio de Rimal, en Ciudad de Gaza, donde un bombardeo contra un vehículo dejó 11 muertos y más de 20 heridos. “La mayoría de los heridos eran niños”, confirmó Mohamed Abu Selmiya, director del Hospital Shifa.
Otro ataque impactó una vivienda cerca del Hospital Al-Awda, dejando tres muertos y 11 heridos, mientras que un bombardeo en el campamento de Nuseirat cobró la vida de siete personas, incluido un niño. En Deir al-Balah, el Hospital Al-Aqsa reportó la muerte de tres personas —entre ellas una mujer— tras otro ataque a una casa.
El ejército israelí dijo en un comunicado que los ataques respondieron a una “violación extrema” del alto el fuego, luego de que un “terrorista armado” cruzara desde Gaza hacia un área controlada por Israel y abriera fuego contra soldados en el sur del territorio. Ningún militar resultó herido.
Además, las Fuerzas de Defensa de Israel afirmaron que soldados mataron a cinco “terroristas” en Rafah y a dos más en incidentes separados en el norte de Gaza, después de que cuatro personas cruzaran hacia zonas bajo control israelí.

Un conflicto que no cede
La guerra —iniciada el 7 de octubre de 2023 con el ataque de Hamas que dejó alrededor de 1,200 israelíes muertos y más de 250 rehenes— ha devastado Gaza. El Ministerio de Salud del enclave afirma que 69,733 palestinos han muerto y 170,863 han resultado heridos desde que Israel lanzó su ofensiva de represalia. Aunque el Ministerio no distingue entre civiles y combatientes, sostiene que mujeres y niños constituyen la mayoría de las víctimas.
Pese al alto el fuego, los números siguen aumentando tanto por nuevos ataques como por la recuperación de cuerpos enterrados bajo los escombros.
La renovada ofensiva ha generado inquietud sobre la viabilidad del plan internacional respaldado por la ONU, que requiere un clima mínimo de estabilidad para su implementación. Organizaciones humanitarias alertan que la continuidad de los ataques podría comprometer la entrada de ayuda vital y obstaculizar el despliegue de la misión de estabilización.
Con el alto el fuego debilitándose y un futuro político aún incierto, Gaza entra nuevamente en una coyuntura crítica, atrapada entre la volatilidad militar y las promesas —aún lejanas— de un nuevo orden internacional para el territorio.
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