El conflicto en Medio Oriente registró una nueva escalada luego de que Hezbolá reportara la destrucción de 21 tanques Merkava del ejército israelí en menos de 24 horas, en una serie de emboscadas en el sur de Líbano. Este episodio representa una de las mayores pérdidas de blindados para Israel en más de cuatro décadas.
De acuerdo con el grupo libanés, los ataques se concentraron en distintos puntos estratégicos, incluyendo posiciones militares y refuerzos israelíes. Además, se reportó el lanzamiento de más de 60 cohetes hacia la región de Galilea, así como ataques contra instalaciones militares en las cercanías de Tel Aviv.
La mayor parte de las pérdidas ocurrió entre las localidades de Taybeh y Qantara, donde fuerzas israelíes avanzaron con el objetivo de tomar control del área. Según el comunicado de Hezbolá, sus combatientes “prepararon una emboscada cuidadosamente planificada”, logrando frenar la maniobra militar y destruir múltiples tanques y equipos pesados.
Este nivel de daños no se registraba desde la guerra del Líbano en la década de 1980, cuando fuerzas israelíes enfrentaron armamento antitanque avanzado. En ese contexto, la actual intensidad del conflicto marca un punto crítico en la confrontación regional, especialmente por la participación indirecta de otros actores.
La ofensiva se produce tras el inicio de un ataque militar a gran escala contra Irán por parte de Israel y Estados Unidos el pasado 28 de febrero, lo que llevó a Hezbolá a abrir un nuevo frente al día siguiente. Desde entonces, Israel respondió con una invasión terrestre en el sur de Líbano, profundizando el conflicto.
Analistas señalan que la participación de fuerzas especiales Radwan de Hezbolá podría estar influyendo en la magnitud de las pérdidas israelíes, debido a su experiencia en combate adquirida en escenarios como Siria. Estas unidades no habían sido desplegadas previamente en enfrentamientos directos con Israel.
Aunque Israel ya había enfrentado pérdidas de tanques en conflictos recientes, como en Gaza desde 2023, las condiciones actuales —mayor capacidad militar de Hezbolá y apoyo regional— han elevado significativamente el impacto de los combates.
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Fotografía: Redes













