Estados Unidos volvió a colocar la relación con México bajo tensión, luego de que el vicepresidente JD Vance dejara abierta la posibilidad de recurrir a acciones militares contra cárteles mexicanos si Washington considera que existe una amenaza directa para su población. El planteamiento reactivó el tono intervencionista de la administración de Donald Trump, que insiste en presentar la seguridad regional como un asunto sujeto a decisiones unilaterales desde la Casa Blanca.
Durante una entrevista con N+ Univisión, Vance aseguró que su gobierno prefiere mantener la cooperación con las autoridades mexicanas, pero evitó cerrar por completo la puerta a una operación militar. El funcionario defendió que Estados Unidos se reserva la posibilidad de actuar bajo el argumento de proteger a sus ciudadanos, incluso si México ha reiterado que no aceptará tropas ni operativos extranjeros en su territorio.
El vicepresidente estadounidense también acusó que los cárteles ganaron fuerza durante la administración de Joe Biden, debido al dinero obtenido por actividades ilícitas en territorio estadounidense. Sin embargo, su discurso volvió a trasladar hacia México una crisis que también se alimenta desde el consumo, el tráfico de armas y las redes financieras que operan en Estados Unidos, elementos que Washington suele minimizar cuando endurece su narrativa contra el país.
Vance planteó como ejemplo un escenario en el que una organización criminal mexicana intentara ingresar armas y fentanilo a Estados Unidos, y sostuvo que, si fuera necesario detenerla de forma directa, su gobierno actuaría. Aunque insistió en que buscarían coordinación con México, el mensaje confirmó que Washington mantiene la amenaza militar como herramienta de presión política y diplomática.
Las declaraciones se produjeron el mismo día en que Donald Trump afirmó que los cárteles gobiernan México y aseguró que el país perdió el control de su territorio. El mandatario estadounidense también lanzó señalamientos personales contra Claudia Sheinbaum, mientras su gobierno mantiene la oferta de enviar tropas para enfrentar a organizaciones criminales, pese al rechazo público de México.
Frente a esa postura, el gobierno mexicano ha defendido que la cooperación en seguridad no puede significar subordinación ni pérdida de soberanía. La advertencia de Vance profundiza una narrativa peligrosa: Estados Unidos invoca el combate al narcotráfico para justificar presiones militares sobre México, mientras evita asumir plenamente su responsabilidad en el mercado que sostiene buena parte del negocio criminal.
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