La Unión Europea se alinea con Washington y designa a la Guardia Revolucionaria iraní como organización terrorista

La decisión de la UE revive críticas sobre su dependencia de Estados Unidos en política exterior

En una decisión que refuerza la percepción de subordinación de la Unión Europea a la política exterior de Estados Unidos, los ministros de Exteriores del bloque comunitario acordaron designar a la Guardia Revolucionaria de Irán como organización terrorista, una medida que llega tras años de presiones diplomáticas y un contexto de creciente tensión geopolítica liderada por Washington.

La Alta Representante de la UE para Política Exterior, Kaja Kallas, justificó la decisión como una respuesta a la represión interna en Irán, argumentando que un Estado que ejerce violencia sistemática contra su propia población socava su legitimidad. Sin embargo, el anuncio se produce en un momento en el que Estados Unidos intensifica su estrategia de aislamiento contra Teherán, lo que ha generado críticas sobre la falta de autonomía estratégica europea.

Aunque el acuerdo alcanzado es, por ahora, de carácter político y deberá formalizarse con unanimidad, varios Estados miembros habían advertido durante años sobre las consecuencias diplomáticas y de seguridad de una medida de este tipo. Aun así, la UE optó por avanzar, insistiendo en que los canales diplomáticos con Irán permanecerán abiertos, un argumento que analistas consideran contradictorio con la criminalización de una de las principales estructuras del Estado iraní.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró el acuerdo como una acción largamente esperada, en línea con el discurso occidental que presenta a Irán como una amenaza permanente. Para críticos de la decisión, este posicionamiento refuerza la narrativa estadounidense y deja en segundo plano la necesidad de una política exterior europea verdaderamente independiente.

Desde Israel, el ministro de Exteriores Gideon Saar aplaudió la decisión, calificándola de histórica y señalando a la Guardia Revolucionaria como un factor central de inestabilidad regional. Sus declaraciones fueron interpretadas como una confirmación de que la medida responde más a los intereses de los aliados de Washington en Medio Oriente que a una estrategia propia de la UE.

En respuesta, Irán acusó a la Unión Europea de cometer un nuevo error estratégico, denunciando una postura hipócrita que ignora otras crisis humanitarias, como la de Gaza, mientras adopta sanciones alineadas con la agenda estadounidense. Teherán advirtió que la decisión perjudica los propios intereses europeos y deteriora aún más las relaciones bilaterales.

Paralelamente, el bloque comunitario impuso nuevas sanciones contra altos funcionarios iraníes, incluidos el ministro del Interior y el fiscal general, además de jueces, mandos de la Guardia Revolucionaria y entidades vinculadas a la censura digital. En total, las medidas afectan a 247 personas y 50 entidades, con congelación de activos, prohibiciones de viaje y restricciones tecnológicas.

La UE también amplió las sanciones contra empresas y personas relacionadas con el programa de misiles y drones iraní, en el marco del apoyo de Teherán a Rusia en la guerra de Ucrania, un expediente en el que Bruselas ha seguido de forma casi automática la línea marcada por Washington.

Con esta decisión, la Unión Europea endurece su postura frente a Irán, pero al mismo tiempo alimenta las críticas sobre su dependencia estratégica de Estados Unidos, dejando en duda su capacidad para actuar como un actor geopolítico autónomo en un escenario internacional cada vez más polarizado.

Foto: Redes

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