En Moscú, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, lanzó duras críticas contra la política exterior de Donald Trump y su administración, sosteniendo que Estados Unidos no solo busca influir en Venezuela, sino que ahora pretende “administrar” naciones como Irán y Cuba. Según Lavrov, funcionarios estadounidenses plantearon la idea de que Washington pueda ejercer control directo sobre Irán de la misma manera que se justificó una supuesta intervención en Venezuela, y que un plan similar estaría ahora en desarrollo para Cuba, sin que esto represente el “final” de la estrategia estadounidense.
El canciller ruso calificó estas acciones como una extensión de la política exterior de Washington, criticando que la Casa Blanca no toma en cuenta las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas, en particular aquellas relacionadas con Palestina, donde, aseguró, Estados Unidos echa por tierra el consenso internacional. A juicio de Lavrov, esa conducta refleja una visión unilateral de cómo Estados Unidos quiere desempeñar su papel en el mundo y obliga a las grandes potencias a replantear su relación con Washington.
El jefe de la diplomacia rusa también cuestionó los argumentos que han servido de base para la escalada militar contra Irán, subrayando que no existen pruebas claras de que Teherán haya desarrollado armas nucleares, elemento central de la justificación estadounidense. Según Lavrov, organismos internacionales y servicios de inteligencia han confirmado que Irán no tenía programas de armas nucleares, lo que hace que la intervención carezca de fundamento legítimo según el Kremlin.
Además, Lavrov advirtió que esta política puede tener efectos contraproducentes en el largo plazo, ya que puede fomentar la proliferación de aspiraciones nucleares en los países objeto de presión, precisamente aquello que Washington busca evitar. En su análisis, el ministro afirmó que Estados Unidos tiende a no atacar a quienes realmente poseen armas nucleares, lo que, a su juicio, demuestra una lógica selectiva en las prioridades de seguridad global.
Con estas declaraciones, Moscú no solo cuestiona la estrategia estadounidense en Oriente Medio y el Caribe, sino que pone en tela de juicio el respeto de Washington por la soberanía de Estados y el cumplimiento del derecho internacional, abriendo una nueva línea de tensión diplomática entre potencias globales.
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